Hace algunos años, hablar de skincare, bótox, perfumes o tratamientos estéticos masculinos todavía generaba cierta incomodidad entre muchos hombres. Hoy el escenario es completamente distinto. Cada vez más chilenos se preocupan de su apariencia, investigan productos de cuidado personal y se someten a procedimientos que antes parecían exclusivos del mundo femenino.
El cambio no pasa solamente por tendencia estética. También refleja una nueva relación de los hombres con su imagen, el envejecimiento, el bienestar y la seguridad personal.
En Chile, clínicas y especialistas han detectado un aumento sostenido de hombres interesados en procedimientos como implantes capilares, tratamientos para ojeras, definición mandibular, bótox preventivo y ginecomastia, además de rutinas de cuidado facial y productos asociados al autocuidado.
Parte importante de este fenómeno ocurre de manera silenciosa. La mayoría no busca transformaciones radicales ni cambios evidentes, sino verse más descansados, saludables o jóvenes sin que necesariamente se note el procedimiento.
Las redes sociales también tuvieron un rol clave en esta transformación. TikTok, Instagram y YouTube ayudaron a normalizar conversaciones que antes parecían tabú, especialmente entre hombres jóvenes y adultos que hoy consumen contenido sobre perfumes, cuidado de la piel, caída del pelo y estética facial.
El crecimiento del skincare masculino es uno de los ejemplos más visibles. Cremas hidratantes, bloqueadores solares, sérums y rutinas de limpieza facial comenzaron a formar parte de hábitos cada vez más comunes entre hombres de distintas edades.
Fragancias, el gran eje
El mercado de perfumes también cambió de manera importante. Antes era habitual usar una sola fragancia durante años o comprar guiado únicamente por publicidad. Hoy el consumidor masculino investiga más, compara reseñas y busca perfumes según contexto, clima o estilo personal.
Fragancias como 212 Men de Carolina Herrera se mantienen entre las más reconocidas por quienes buscan aromas frescos y urbanos para uso diario, especialmente en oficina o reuniones sociales.
En paralelo, marcas como Adolfo Domínguez ganaron espacio entre hombres que prefieren perfumes más discretos, limpios y fáciles de usar en distintos momentos del día.
Actualmente, muchos hombres ya no tienen un solo perfume. Lo más común es contar con distintas opciones según la ocasión: una fragancia fresca para el trabajo, otra más intensa para la noche y alguna alternativa versátil para uso general.
También creció el número de personas que compran perfumes para regalar, especialmente a través de ecommerce y tiendas online donde hoy existen comparaciones, rankings y reseñas mucho más accesibles que hace algunos años.
La compra digital ayudó además a ampliar la oferta disponible en Chile, permitiendo acceder a fragancias importadas y lanzamientos internacionales que antes eran difíciles de encontrar.
Adiós a la calvicie
Otro cambio importante tiene relación con cómo los hombres entienden hoy la estética. Durante años, muchos procedimientos se asociaban únicamente a vanidad o superficialidad. Actualmente, el discurso gira más en torno al autocuidado y la imagen personal.
En ese contexto, el implante capilar se convirtió en uno de los tratamientos masculinos con mayor crecimiento durante la última década. La caída del pelo dejó de verse como un tema que debía ocultarse y comenzó a abordarse de manera mucho más abierta.
Algo similar ocurre con los tratamientos para bolsas bajo los ojos, líneas de expresión o calidad de piel. La mayoría apunta a resultados sutiles y naturales, evitando cambios demasiado notorios.
La llamada "masculinización facial" también ganó espacio entre hombres interesados en marcar mandíbula o mentón mediante procedimientos mínimamente invasivos.
En paralelo, la estética masculina empezó a conectarse con otros aspectos de la vida cotidiana, como el mundo laboral, las redes sociales y las aplicaciones de citas, donde la imagen personal tiene cada vez más exposición.
Las marcas apuntan al nuevo mercado
Las nuevas generaciones además crecieron en un contexto distinto al de sus padres. Hablar de perfumes, skincare o tratamientos faciales ya no se percibe necesariamente como una amenaza a la masculinidad.
Eso explica también por qué muchas marcas comenzaron a desarrollar líneas específicas para hombres, desde productos de cuidado facial hasta fragancias con posicionamientos más personalizados.
En este nuevo escenario, perfumes como el Carolina Herrera 212 Men siguen apareciendo entre las opciones más buscadas por quienes quieren proyectar una imagen moderna y versátil, mientras propuestas de Adolfo Domínguez se consolidan entre quienes privilegian aromas más sobrios y cotidianos.
Incluso el perfil de quienes compran perfumes para regalar cambió en los últimos años. Ya no se trata solamente de fechas específicas como Navidad o Día del Padre, sino de un consumo mucho más habitual y asociado al bienestar personal.
La estética masculina en Chile ya no parece una tendencia pasajera. Más bien refleja un cambio cultural profundo, donde cada vez más hombres incorporan el cuidado personal como parte normal de su rutina cotidiana.
Y aunque muchos de estos hábitos todavía se viven de manera discreta, el fenómeno avanza con fuerza: hombres que se preocupan por su piel, su pelo, su imagen y hasta el perfume que usan para cada ocasión ya forman parte de una nueva masculinidad mucho más abierta al autocuidado.










