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La banda rescata ritmos de la música de raíz e incluye una zamba para el Gorrión de Conchalí. El 18 de noviembre se presentan en la Sala Master.
El Slow Fashion Week, dirigido creativamente por la diseñadora chilena Helen Guldman, se ha consolidado como el evento de diseño independiente y moda de autor más importante de Chile.
Una exitosa jornada de moda y consciencia. El Slow Fashion Week, nuevamente se desarrolló este año con más de mil asistentes, en un emocionante evento.
La pasarela contó con las colecciones y creaciones de más de 20 diseñadores emergentes, posicionando esta iniciativa como una de las plataformas independientes de expresión textil más relevantes de Chile.
Además, el evento contó con importantes marcas. Entre ellas, Jägermeister y más de 500 fríos shots a -18 grados, que encendieron la previa del evento. Una noche para celebrar.
Esta iniciativa nace de la urgencia de contrarrestar el impacto de la moda masiva, posicionándose como un manifiesto en favor de la producción consciente, el comercio local y los procesos de creación pausados y reflexivos.
"Al igual que las prendas que se exhiben, la producción de cada edición se gestiona bajo una filosofía minuciosa y detallista que busca devolverle a la vestimenta su valor artístico y humano", cuenta Helen Guldman, directora del evento.
El carácter innovador del Slow Fashion Week se refleja en sus propuestas conceptuales, como la más reciente edición "Morphë", la cual exploró la forma, el volumen y la transformación identitaria a través del diseño experimental y el uso de materiales no convencionales.
Un ecosistema para promover moda consciente
Más allá de una pasarela tradicional, este encuentro funciona como un espacio colaborativo y democratizador concebido para impulsar el ecosistema creativo emergente del país.
Guldman ha estructurado el evento como un trampolín integral no solo para diseñadores consagrados y de regiones, sino también para modelos, fotógrafos, maquilladores y artistas experimentales que encuentran aquí una vitrina de estándar internacional.
El proyecto promueve una visión de comunidad donde las marcas de autor crecen en conjunto, demostrando que el diseño local posee la madurez conceptual y técnica necesaria para competir con los circuitos globales de la alta costura.
La banda rescata ritmos de la música de raíz e incluye una zamba para el Gorrión de Conchalí. El 18 de noviembre se presentan en la Sala Master.
La galardonada directora presenta una íntima coproducción chileno-española que explora la infancia y las vivencias de las niñas durante la dictadura cívico-militar en Chile, desde la mirada del archivo, la memoria y la maternidad. En nuestro país se estrenará en la versión 2026 de FIDOCS.
Las agrupaciones se presentarán el próximo sábado 14 de noviembre en el Centro Cultural Juan Estay de Puente Alto.