Un dramático testimonio entregó este viernes la médica veterinaria Camila Tobar, quien denunció ser víctima de un persistente acoso por parte de un cliente de 60 años de la clínica donde trabaja en la comuna de Ñuñoa.
La profesional conversó con el matinal ''Contigo en la mañana'', donde reveló que la situación se ha extendido por varios meses y que el comportamiento del sujeto ha ido escalando con el tiempo, al punto de afectar gravemente su vida cotidiana y su sensación de seguridad.
Según relató la veterinaria, todo comenzó cuando el sujeto llegó con su mascota, un perrito de nombre Lorenzo, para un control de salud de rutina. Sin embargo, destaca Página 7, el canino se enfermó de gravedad en agosto del año pasado y la clínica realizó grandes esfuerzos económicos para salvar su vida. Es en medio de este tratamiento que el hombre se "declaró" a Camila.
"Un día lo atiendo y el tutor, textual, me dice ‘me estoy pasando rollos contigo’, se me insinuó. Me afectó mucho, me puse a llorar. Le tuve que contar a mis compañeras lo que me estaba ocurriendo", relató la mujer en diálogo con el matinal de Chilevisión.
"Hablé con él y le dije ‘yo no quiero nada contigo, quiero que me dejes en paz, eres una persona mayor y yo no quiero nada contigo'", comentó Camila Tobar. No obstante, esa negativa no fue suficientes y el acoso sólo se vio intensificado. De hecho, el sujeto habría intentado ingresar varias veces a la clínica, con el objetivo de hablar con ella.
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Incluso envió mensajes al WhatsApp de la clínica. "Eran mensajes amorosos, de índole sexual... (decían) ‘estamos enamorados, tenemos una relación, nos amamos, Camila'", comentó, asegurando que el cliente está sumamente ''obsesionado''.
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Le instalaron un GPS en su vehículo
Ante el rechazo de la veterinaria, el sujeto empezó a rondar con una moto su lugar de trabajo, acelerando el motor con el objetivo que todos los escucharan, incluso él aseguró que instaló un GPS en el auto de Camila.
La denunciante sostuvo que este hallazgo reforzó sus temores, ya que el sujeto parecía conocer con precisión los lugares que frecuentaba e incluso aparecía en sitios donde ella se encontraba, generando un clima de constante intimidación.
Cercanos a ella trataron de hablar con familiares del hombre y ellos le revelaron que tiene problemas de salud mental.
Nada de esto detuvo el acoso del sujeto, quien se paraba fuera del recinto a la espera de Camila, hasta que un día llamaron a Carabineros y Paz Ciudadana. "Esto era algo de siempre. Él me abordaba, él me intimidaba y donde no había golpe ni agresión física las autoridades no podían hacer nada", detalló.
Para finalizar, la veterinaria tomó conocimiento de que ella no era la primer mujer a la que acosa y que, por si fuera poco, tiene antecedentes penales por uso de armas, drogas, uso de explosivos y falsificación de identidad y billetes.