Miss Universo Chile en Mega: ¡la verdadera jugada!
Tres entregas televisivas, en horario prime, tendrá el concurso de belleza para encontrar a la sucesora de Inna Moll.
Tres entregas televisivas, en horario prime, tendrá el concurso de belleza para encontrar a la sucesora de Inna Moll.
No es al azar. Mi tesis es clara: Mega utiliza este concurso como un recurso de poder mediático y de posicionamiento frente a la competencia.
La transmisión de Miss Universo Chile 2026 por Mega constituye una decisión estratégica que articula espectáculo, moda, negocio y legitimidad televisiva. La propia televisora y la organización del certamen, encabezada por Keno Manzur, quien ha revitalizado este certamen, han declarado que el evento busca unir al país y reafirmar la vigencia de la televisión abierta frente al streaming.
¿El espectáculo como motor de convocatoria? El certamen -inicio el despliegue argumental- se inscribe en la lógica de los grandes eventos televisivos, donde glamur, escenografía, baile y narrativa dramática se combinan para garantizar entretención masiva.
Según Mega, "será un evento que buscará unir al país frente a la pantalla". La televisión abierta necesita rituales colectivos que convoquen audiencias y generen conversación en redes sociales.
Miss Universo Chile, con su despliegue visual y emocional, cumple esa función. No es solo un concurso de belleza, sino un espectáculo integral que refuerza la identidad de Mega como productor de eventos de alto impacto.
La segunda premisa se ancla en que la moda y belleza conforman un capital cultural y comercial. Transmitir el certamen significa capitalizar un fenómeno que trasciende lo televisivo. Las tendencias de moda, maquillaje y estética difundidas circulan luego en la industria publicitaria y en plataformas digitales.
Mega se convierte en vitrina privilegiada para marcas y diseñadores, consolidando alianzas comerciales y atrayendo inversión publicitaria. La estetización del mundo convierte la belleza en un producto mediático. En este sentido, la decisión responde a una lógica de mercado: atraer auspiciadores y consolidar su imagen como referente aspiracional.
Y mi último argumento se enfoca en la audiencia y la legitimidad televisiva. El rating es la moneda de cambio de la televisión abierta. Tras participaciones destacadas como las de Emilia Dides e Inna Moll, Miss Universo Chile ha demostrado su capacidad de fidelizar públicos diversos. Los directivos saben que la transmisión es vitrina comercial y fenómeno de audiencia (para Canal 13, en 2025, fue un exitazo).
En conclusión, la transmisión de Miss Universo Chile 2026 por Mega es una operación mediática que asegura rating, capitaliza tendencias y fortalece la legitimidad de la televisión abierta. No se trata de un simple show, sino de un dispositivo cultural que articula espectáculo, negocio y representación social.
La comunicación es poder y la estación televisiva lo ejerce al convertir la belleza en espectáculo y negocio, reafirmando su posición en el mercado y su capacidad de generar eventos de alta convocatoria. En definitiva, el certamen se transforma en un recurso estratégico que demuestra que la televisión abierta aún puede competir con las plataformas digitales. En televisión, nada se da porque sí: Mega quiere "bandas" al alza y llevarse la "corona" en sintonía. Es la verdadera jugada.
Tres entregas televisivas, en horario prime, tendrá el concurso de belleza para encontrar a la sucesora de Inna Moll.