La especialista abordó en detalle por qué ocurre este proceso, qué tratamientos no invasivos existen actualmente, cuáles son realmente efectivos y cuáles son los errores más frecuentes al intentar corregirlo.
La flacidez facial es una condición que, con el paso de los años, tiende a aumentar, por lo que muchas personas buscan retrasar sus efectos a través de distintos tratamientos.
Hoy existen diversas formas de abordar este objetivo. Una de ellas es Liftera, tecnología de última generación que la cirujano dentista especialista en estética orofacial, Valentina Piraino, utiliza en Clínica Costa Verde.
La especialista fue enfática en señalar que las cremas no son suficientes para combatir este problema:
"Las cremas son un tratamiento muy superficial, que solo ayudan a mantener la piel hidratada y mejoran únicamente la primera capa. No penetran lo suficientemente profundo como para tratar la flacidez ni las líneas de expresión. Pueden ayudar con arrugas finas gracias a la hidratación, pero de forma superficial y temporal", explica.
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¿Por qué se nos "cae" la cara?
"Porque dejamos de producir colágeno año a año desde los 25 años. A medida que lo perdemos, la piel pierde su estructura base, que es el colágeno. Como consecuencia, los tejidos comienzan a descender. Además, los compartimentos grasos y el hueso se reabsorben, lo que genera una pérdida progresiva de la estructura facial que teníamos cuando éramos más jóvenes", señala.
Tratamientos sin cirugía: bioestimulación y tecnología
Sobre las alternativas actuales para tratar la flacidez sin cirugía, explica:
"No son un lifting como tal, pero sí generan un efecto lifting natural, ya que estimulan la producción de colágeno. Existen distintas formas de bioestimular la piel: algunas son inyectables, como los inductores de colágeno, y otras utilizan energía térmica en capas profundas, lo que provoca un daño controlado en el tejido. Esto obliga al cuerpo a repararlo, generando nuevo colágeno", detalla.
Además, profundiza en las opciones disponibles:
"Para estimular el colágeno, contamos con distintas tecnologías, como el HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad), destacando Liftera, y también con bioestimuladores inyectables. Dependiendo de la molécula utilizada, será la cantidad de colágeno que se produzca, ya que cada una genera una respuesta inflamatoria distinta en el organismo."
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¿Cómo funciona Liftera?
"El ultrasonido genera calor en las capas profundas de la piel. Este calor atraviesa diferentes niveles —piel, grasa, estructuras musculares y ligamentarias— de forma precisa. Al provocar un daño controlado, el cuerpo activa un proceso de reparación que estimula la producción de colágeno", explica.
"Es un tratamiento bastante tolerable. El primer cabezal puede generar más molestia que el resto, pero en general no es algo que obligue a detener el procedimiento. Muchas personas lo sienten incómodo, pero no doloroso. Además, tiene la ventaja de no utilizar agujas, lo que tranquiliza a muchos pacientes, y permite retomar la rutina normal el mismo día, ya que es mínimamente invasivo", comenta.
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Finalmente, aclara que estos tratamientos no buscan reemplazar otros procedimientos, sino complementarlos:
"Lo ideal es combinarlos según las necesidades de cada paciente para lograr mejores resultados."
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La especialista abordó en detalle por qué ocurre este proceso, qué tratamientos no invasivos existen actualmente, cuáles son realmente efectivos y cuáles son los errores más frecuentes al intentar corregirlo.