• 11 SEP DE 2026

¿La verticalidad salvará el melodrama chileno?: la irrupción de las teleseries verticales en Chile

Teleseries verticales | Montaje LH

Desde 2025, un fenómeno comenzó a captar el interés de millones de personas que ven las redes sociales. Desde una sala de espera, el transporte público, la fila del banco o un baño, el sonido del "me gusta" viralizó una nueva forma de hacer teleseries que finalizan en tan solo treinta minutos.

En una pantalla de celular, en el segundo país con más habitantes del mundo, se viralizó el drama de una historia audiovisual corta, pero llena de emociones y situaciones cotidianas. Por añadidura finalizó con el sonido del botón "me gusta".

China cuenta con más de mil millones de habitantes, posicionándose como la segunda nación con la muchedumbre humana más grande del planeta. Aquí nace la primera novela en formato vertical de la historia, la cual se tituló "¡Ugh! Life".

¿Cuál era la trama? Super simple, cada capítulo era un día de Yango, una joven que siempre vivía situaciones de mala suerte, mientras enfrentaba las dificultades de una familia disfuncional.

Pasaron siete años para que este formato desembarcara en Chile y en muy poco tiempo ya revoluciona la industria dramática del país.

De la mano de Canal 13, "Mi Boda es una trampa" salió a la luz y fue emitida a través de redes sociales de la ex estación católica, en octubre del 2025, la cual sumó más de 2 millones de reproducciones las primeras 24 horas y en tan solo dos semanas, llegó a los 6 millones de visualizaciones.


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El auge de estas producciones no solo responde a una nueva forma de emitir las ficciones, sino también a una forma distinta de contar historias. Así lo explica Nicolás Figueroa, productor ejecutivo de ficción de Canal 13: "A diferencia de las teleseries tradicionales, las producciones verticales condensan la historia en capítulos de apenas dos o tres minutos, obligando a que cada episodio tenga conflictos, giros y emociones constantes".

Tal como expresa Figueroa, el formato de mini novelas se mira de una forma vertical (9:16), donde la historia se centra en una escena pequeña enfocada en los personajes y sus expresiones más que en otros elementos.

Cada temporada alcanza desde 30 a 40 capítulos, por lo que una extensa llegaría hasta los 100 episodios que no superan los dos minutos de duración, haciendo historias más rápidas, con conflictos cortos y resoluciones inmediatas.

Sin embargo, para conocer por qué la verticalidad se volvió una novedad, hay que retroceder años atrás, cuando las teleseries dominaban la entretención desde la televisión.

La más importante ficción y el arribo de una nueva fórmula

Más de un centenar de teleseries que se comenzaron a emitir en Chile desde 1967, con "Los días jóvenes", lanzada por Canal 13, la más importante de la historia fue en 2001: Amores de Mercado, dirigida por María Eugenia Rencoret y protagonizada por Álvaro Rudolphy. Esta producción audiovisual de TVN, que recreaba lo que cotidianamente sucedía en el Mercado Central capitalino, llegó a marcar 61 puntos de rating. Hasta ahora quedan algunas teleseries tradicionales, en Mega por ejemplo, pero está claro que ya no son lo que eran antes. 

Con una fuerte crisis, TVN, Canal 13 y Chilevisión —que produjo teleseries que no tuvieron tanto impacto— cerraron sus áreas dramáticas entre 2015 y 2019, mientras que Mega se mantuvo activa en su departamento de ficción hasta la actualidad.

Para Sergio Marabolí, periodista de espectáculos y director del diario La Hora, el principal factor de la caída de los departamentos dramáticos, es debido a las altas remuneraciones de los actores.

"Lamentablemente por los altos sueldos de los elencos y las áreas dramáticas, el único canal que tiene números azules es Mega, por lo tanto, el único canal que mantuvo su departamento de ficción. Sin embargo, los actores tienen salarios que superan a veces hasta los 20 millones de pesos. Esto podría ser un arma doble filo", argumenta Marabolí.

Por su parte, para la periodista de espectáculos Paulina Latrach, la crisis de las áreas dramáticas se explica por una serie de factores acumulados. "En primer lugar, las teleseries se monopolizaron en un solo canal. Dejaron de ser una buena vitrina con buenos argumentos y guiones atractivos para atraer a la audiencia. Si bien en algún minuto estaba la competencia, en la actualidad pierden fuerza al estar monopolizadas en un solo canal", sostiene. 

El primero en cerrar su departamento de ficción fue Chilevisión, con pocas novelas, cerró en junio de 2015 tras una serie de masivos despidos y ajustes de presupuestos. Los fracasos y problemas financieros de sus últimas teleseries, "Las 2 Carolinas" y "Buscando a María", sentenciaron el departamento de ficción.

Dos años más tarde, en noviembre de 2017, Canal 13 cerró de forma masiva su área dramática tras el fin del rodaje de la tercera temporada de "Soltera otra vez", en el cual la estación despidió a más de 30 personas entre actores, guionistas y directores.

Esta decisión marcó el fin de la producción nacional de la histórica señal, optando por un modelo de externalización de contenido para sus ficciones.

Finalmente, Televisión Nacional cerró su área dramática a mediados de 2019 debido a la fuerte crisis financiera y la reestructuración de la señal pública, lo que llevó a la desvinculación de ejecutivos del canal y la salida de gran parte de los actores del área tras el término de sus contratos

Por su parte, y quien domina el melodrama chileno en la actualidad, el área dramática de Mega fue la única que no cayó debido a la estrategia de mercado y un cambio en el modelo de producción que es liderada, hasta la actualidad, por María Eugenia "Quena" Rencoret.

Algunos de los pilares clave del soporte del área dramática del canal fue el masivo "éxodo" que llegó con Quena Rencoret, al llevarse toda la fórmula del éxito de la televisión pública como todo su equipo de directores, productores, guionistas y un contingente masivo de actores de primera línea.

Sus éxitos masivos e inmediatos lograron consolidar al canal como el líder del drama chileno al estrenar la teleserie "Pituca Sin Lucas" en 2014, la cual alcanzó cifras históricas sumando sobre los 25 a 30 puntos de rating, dando por finalizado el dominio de Canal 13 y TVN.

Con las ganancias que blindó al área, la señal logró conquistar los tres bloques del día: La tarde a la hora de almuerzo; la vespertina y la nocturna.

Finalmente, con el colapso financiero que vivieron los canales por sus grandes infraestructuras y la pandemia que azotó las producciones, Mega externalizó la producción física de sus teleseries a través de convenios con la productora Chilefilms el año 2020.

Con ese formato híbrido, Mega continúa controlando los guiones, las decisiones creativas y el elenco. Sin embargo, la operación técnica en terreno, los sets y el costo operacional son contratados por un tercer ente, lo que reduce los costos fijos del canal y evitó la quiebra del área.

"Lo que hizo Mega no fue quedarse con el monopolio, más bien los canales como TVN, Chilevisión y Canal 13 redujeron sus departamentos de ficción y compraron teleseries externas. Televisión Nacional bajó los costos y por esa razón también terminó con su unidad dramática. Paralelamente, Chilevisión hizo lo mismo y está optando por otras cosas además de las teleseries, los canales tienen distintas prioridades. El monopolio de Mega obedece a cómo los otros canales priorizaron otras cosas", asegura Marabolí.

Por su parte, Paulina Latrach opina distinto, creyendo que el canal cuenta con un monopolio que no termina de cuajar: "Creo que las áreas dramáticas no se renovaron con los tiempos y se mantuvo como el monopolio de un área dramática que no convence".

Llegaron para quedarse

Tuvieron que pasar años y la evolución tecnológica del teléfono, ahora celular, fueron claves para traer al país un fenómeno que está revolucionando la forma de ver teleseries.

En una encuesta realizada por el Consejo Nacional de Televisión en el año 2024, se evidencia que el dispositivo que más presencia tiene en el hogar de los chilenos es el Smartphone con un 93% de las respuestas; mientras la televisión tradicional ocupa el último puesto con el 12% y la televisión de pantalla plana el quinto puesto con un 38%.

A la vez, el sondeo consigna que los encuestados dedican mínimo 80 minutos en ver y compartir contenido a través de redes sociales (Instagram, X, TikTok, Facebook, etc). En comparación con el consumo de programas, series o películas emitidas a través del cable o satélite, las personas solo le dedican 51 minutos.

Sin embargo, al ser consultado por la preferencia de consumo, sólo un 14% optó por las telenovelas en los canales nacionales.

La conclusión del registro consigna que "la TV abierta registra menor nivel de satisfacción que los servicios de streaming. Esto desafía a la televisión tradicional a innovar en contenidos y formatos para mantenerse competitiva frente a la flexibilidad y diversidad que ofrecen las plataformas digitales".

Bajo la conclusión del CNTV y, a pesar del "monopolio" de Mega, los canales se percataron de este cambio, por lo que decidieron no quedarse atrás y descubrieron el fenómeno chino de los Duanjus, nombre de nacimiento de los dramas verticales en China, en plataformas como Douyin, la versión original china de TikTok y Kuaishou, su competidor directo.

Tras tener un gran impacto en el país oriental, estas ficciones se transportaron a Occidente, dando de qué hablar en Estados Unidos. Con emisiones a través de ReelShort, la aplicación móvil de streaming especializada en series y películas en formato vertical y DramaBox, también con la misma finalidad, siendo la competencia directa; los micro dramas tuvieron un despegue inicial a fines de 2023.

El medio dedicado a los directores de teatro y cine, Spotlight, consignó que las ganancias de ReelShort por proyectos ligados a la verticalidad, fueron de 22 millones de dólares en 2023, año en que se comenzó a lanzar la nueva forma de hacer dramas.

En los últimos años, la empresa Fox y diferentes productoras de Hollywood han buscado implementar el nuevo formato por lo que han comenzado a invertir, coproduciendo contenido adaptado y comprando empresas de efectos visuales para comenzar a estrenar ficción en 9:16, según destacó la revista Deadline.

El director de teleseries verticales de Canal 13, César Opazo, explica la importancia del formato de 9:16: "Lo más importante son las acciones. Es decir, transmitir finalmente las emociones a través de algo que es más acotado, y que paralelamente, lo hace más íntimo".

Tras su paso por EE.UU, las verticales emigraron a Latinoamérica, donde se instalaron primero en Chile a fines de 2025 con "Mi Boda es una Trampa" producida y dirigida por Canal 13.  La apuesta convirtió a la estación en el primer canal del país en desarrollar ficción exclusivamente en formato vertical. 

Para Nicolás Figueroa, productor ejecutivo del Área de Ficción de Canal 13 y líder del proyecto, la tradición innovadora del canal se debe al crecimiento sostenido que venían mostrando los microdramas en distintos mercados.

"Teníamos una expectativa de poder conectar con la gente, pero claramente la realidad superó a la expectativa. Estrenamos ‘Mi boda es una trampa’ y ‘El obrero que me enamoró’, y cada estreno que vamos sumando va teniendo una muy buena recepción del público. La apuesta que se hizo dio frutos, pero más de lo que pensábamos", asegura Figueroa.

Las primeras mininovelas estrenadas por el canal alcanzaron millones de reproducciones en pocos días, consolidando un formato que hasta ese momento era desconocido para el público chileno.

Tras el éxito de la primera vertical, Televisión Nacional se sumó meses después con "Auditoría de Amor" bajo la dirección de Boris Quercia.

El debut de TVN logró sumar 25 millones de reproducciones al cumplir el primer mes del estreno, la cual se consolidó —durante ese momento— como la más vista en nuestro país.

Con la gran recepción, la señal estatal apostó con duplicar el área digital anunciando una franquicia completa de contenido móvil. A solo días del estreno de la primera vertical del canal, puso en producción dos nuevos títulos, "Mi marido me robó la memoria" y "Acelera mi corazón" bajo el sello de "TVN Vertical"

Frente al éxito de las nuevas mininovelas de "TVN Vertical", Canal 13 quiso recuperar el terreno y lanzó la primera ficción vertical que ahonda en la temática LGBTIQ+. se trató de la exitosa producción "Enamoradas".

Esta teleserie vertical, dirigida por César Opazo, contó con millones de reproducciones en sus primeros días de estreno: en la actualidad ya suma más de 90 millones y es la mininovela más vista.

"‘Enamoradas’ es una historia entre dos mujeres jóvenes que se enamoran, y eso llamó la atención de un público de esa misma línea. Logramos conectar esas historias y personajes con los que la gente se identifica. Es por eso que es la teleserie vertical más vista en Chile, con más de 96 millones de visualizaciones", destaca Figueroa ante el éxito de la tercera mininovela del "13".

El director de la exitosa producción, César Opazo, explica que el éxito de la novela vertical no solo responde a la temática, sino también a la manera en que el formato conecta con los hábitos de consumo. "El fenómeno de ‘Enamoradas’ lo demuestra: finalmente es una historia que está hecha con tanto respeto, una historia de amor, y el público la consume porque es una historia transversal".

Tras el éxito de las mininovelas, estas comenzaron a producirse con más frecuencia. Fue tanto el éxito, que el líder en la sintonía diaria de la televisión quiso sumarse al fenómeno de la verticalidad.

Mega se unió a esta tendencia con su primera novela vertical "Salvando a Ema". La producción se traduce en una historia de una joven que se ve envuelta en un complejo escenario tras presenciar un crimen. En esta primera producción, la señal alcanzó los 12,7 millones de reproducciones en tan solo 40 horas de su estreno.

Sobre esta apuesta, la directora del Área Dramática de Mega, María Eugenia "Quena" Rencoret, explica las razones que motivaron al canal para desarrollar este tipo de producciones. 

"La inmediatez nos lleva al contenido rápido y corto, pero no queríamos simplemente replicar una tendencia, lo que nos interesaba era preguntarnos cómo se ve una teleserie hecha por Mega en formato vertical; mantener la calidad actoral, la realización, el trabajo de guion y la emoción de nuestras historias en un lenguaje distinto. MegaShorts nace desde ahí: desde la idea de llevar nuestra experiencia haciendo ficción a nuevas formas de consumo, sin perder identidad", asevera Rencoret.

Bajo ese mismo punto, Nicolás Figueroa reflexiona sobre la movilidad de las teleseries verticales y cómo el drama debe adaptarse a las nuevas tecnologías. "La teleserie vertical se adecúa un poco a la forma de consumo de la gente de hoy. En la actualidad la gente vive en un mundo muy dinámico, muy vertiginoso, muy rápido, donde efectivamente va en la micro y quiere aprovechar ese tiempo donde puede consumir una teleserie vertical ¿Viendo qué? Su celular.  Perfectamente puede estar en la sala de espera de la clínica o en un hospital o en la fila del banco", sostiene Figueroa.

En la actualidad, MegaShorts suma tres teleseries verticales estrenadas: "Salvando a Ema", "Sofía en Peligro" y "Me caso, pero contigo". Sin embargo, mantiene cinco verticales produciéndose y por estrenarse, consolidando la apuesta de la señal por este formato digital.

Grabación de escena de Salvando a Ema - Cedida | Mega
Grabación de escena de "Salvando a Ema" - Cedida | Mega

Por su parte, Canal 13 cuenta con cinco mini novelas estrenadas: "Mi boda es una trampa", "El obrero que me enamoró", "Sin receta para ser mamá", "Enamoradas", "Un corazón como el tuyo", "Mira de quién te burlaste", "Más enamoradas"—secuela de "Enamoradas— y "Madre de familia", esta última estrenada durante el mes de septiembre. Sin embargo, al menos 10 títulos se mantienen en miras de debut.

"Nosotros ya grabamos las 10 historias que se encuentran en postproducción, por lo que ya está cubierto el catálogo completo del año", comenta Nicolás Figueroa, a propósito de lo que viene en Inés Matte Urrejola.

MegaShorts, Montaje LH
"No queríamos replicar una tendencia": Quena Rencoret explica la apuesta de Mega por las teleseries verticales

La directora del Área Dramática explicó cómo nació MegaShorts, las diferencias con una teleserie tradicional y por qué la televisión abierta debe adaptarse a las nuevas plataformas.

Detrás de cámaras: algo totalmente distinto a lo tradicional 

El proceso de la filmación de una teleserie vertical tiene una serie de diferencias respecto de las producciones del formato 16:9, como la cantidad de personas que participan en cámara como detrás de ella, el encuadre y el proceso creativo.

Para las grabaciones tradicionales, el ambiente es relevante, por lo que el encuadre busca los planos grandes y un sitio que identifique el transcurso de la historia; para las nuevas producciones lo importante es la gesticulación de los actores de la obra, dejando en segundo plano lo que es la locación.

El director de cuatro de las cinco producciones del "13", César Opazo, dice que los directores están pendientes de desarrollar el contenido pensando en el consumidor. "Uno desarrolla el contenido siempre pensando en el espectador y al servicio del tipo de encuadre, del tipo de plano; para identificar qué es lo que se quiere transmitir", declara.

Respecto al proceso creativo, Quena Rencoret comenta las diferencias y dificultades que tiene una producción vertical.

"Cada capítulo debe durar un minuto y medio, aproximadamente, y en ese tiempo tienes que ser capaz de dejar enganchada a la audiencia. Por supuesto que también la realización cambia, el formato vertical obliga a replantear muchas decisiones técnicas y narrativas. La actuación requiere de códigos diferentes, el movimiento se vuelve más intenso y cada escena tiene que sostener una carga dramática grande en muy poco tiempo", sostiene.

Nicolás Figueroa opina algo similar y se refiere a las historias que tocan temáticas de la actualidad. "Son productos que se adecúan a las necesidades del público de hoy, y además la teleserie vertical en Chile, creo que ha conectado con historias que identifican al público. Al principio apelamos a un nivel de historias más universales, pero ahora, estamos apelando a historias más relacionadas con las vivencias del Chile de hoy". 

Grabación de escena de Enamoradas  - Cedida | Canal 13
Grabación de escena de "Enamoradas" - Cedida | Canal 13

¿Una luz de esperanza para la industria dramática?

La verticalidad ha tomado mucha popularidad, donde rápidamente empezó a tomar terreno, con grandes cantidades de visualizaciones y las primeras nominaciones en premios nacionales. Sin embargo, las teleseries tradicionales aún se mantienen vigentes, con adecuados índices de sintonía, compiten con la comodidad de una mini novela.

Con las áreas dramáticas en agonía y una apuesta que está rindiendo frutos, se formula la pregunta: esta nueva forma de hacer drama ¿es la salvación o el reemplazo del drama en la televisión chilena?

Dentro de todas las fuentes entrevistadas para este reportaje, la gran mayoría tiene un consenso donde la verticalidad viene a darle un complemento a la televisión.

"La televisión tradicional sigue siendo muy fuerte, pero efectivamente la verticalidad y el consumo digital te ayuda a llegar a públicos que hace tiempo no estaban tan presentes en la televisión. Creo que son complementarias", comenta Nicolás Figueroa.

Por su parte, César Opazo tiene una mirada desde el producto mismo de las teleseries: "No creo que llegue a reemplazar al melodrama tradicional. Siento que se están abriendo espacios para contar historias. Ojalá esto llegue para quedarse".

Desde una posición más analítica, Paulina Latrach coincide en que es un fenómeno complementario a lo que ya existe.  "La televisión tradicional en ningún caso puede ser desplazada, pero creo que pueden conversar. Este fenómeno puede ser un aliciente para que las áreas dramáticas también se vayan renovando. Mientras más se diversifique la industria y más opciones tengan las personas, se puede llegar a captar más audiencia", asegura.

Sin embargo, Sergio Marabolí asegura que las verticales podrían ser una "amenaza inminente" para la televisión y el drama chileno.

"Las teleseries verticales claramente son un fenómeno que va en alza y son un negocio real. Ojalá que no, pero creo que sería una posibilidad que las teleseries verticales puedan terminar perfectamente por sepultar a la televisión chilena. Es tanta la competencia, que todos los canales están trabajando en eso. Lo más probable es que las teleseries tradicionales desaparezcan", advierte Marabolí.

Con tantas dudas, algunos pensando en que son un "complemento" y otros que aseguran que terminarán por "sepultar a la televisión", la pregunta sigue vigente y válida ante el auge de este fenómeno que comienza a tomar forma.

A la fecha, Canal 13 lleva ocho mini series estrenadas y logró vender la primera teleserie vertical al extranjero. La mininovela, "El obrero que me enamoró". Fue adquirida por Atresmedia y será parte del catálogo de Atresplayer, una de las principales plataformas de streaming de España.

Con todos estos antecedentes, está claro que la mutación de las telenovelas a estas mini producciones y sus oportunidades en el extranjero comienzan a monetizar más allá de las visualizaciones.

Una novela vertical va de la mano de un celular y un "dale play". Esto es sinónimo de masificación, de un público nuevo y parte de la transformación tecnológica que vive el mundo actual. Eso sí, por ahora una lágrima de un actor de carne y hueso, jamás se comparará a la figura falsa de un avatar o una IA. Por ahora.