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Crónica

25 de junio de 2022

«Hacinamiento del recinto, escasez de personal, puntos ciegos de cámaras de seguridad»: Visita sorpresa a penal Santiago 1 reveló crudas condiciones

El juez de Garantía, Fernando Guzmán Fuenzalida, fue el encargado de realizar la inspección en el recinto penitenciario. 

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Una visita sorpresa a Santiago 1 reveló las duras condiciones. (FOTO: Agencia Uno)
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Una visita sorpresa al penal Santiago 1, reveló las complicadas condiciones en las que se encuentran los internos y trabajadores del lugar. Fue el juez de Garantía, Fernando Guzmán Fuenzalida quién estuvo a cargo de dicha inspección.

En la acta revelada por el juez, esta señaló que había, «gran cantidad de personas privadas de libertad en espacios limitados, en condiciones sanitarias precarias. Al ingresar los imputados al módulo no se les asigna un dormitorio, el que deben encontrar por su cuenta, no obstante la situación de hacinamiento. No existe agua caliente».

«Cada cama debía ser compartida por tres o cuatro imputados. A dicha hora los internos se encontraban en los patios exteriores comunes. Personal de Gendarmería informó que dichas dependencias están destinadas para ser ocupados por personas que no registran condenas anteriores, lo que explica que cerca de 50/60% sean extranjeros», agregó el magistrado.

 
 
 

 

Incluso, el juez a cargo de la visita, reveló que «se observaron cámaras de seguridad con visión al patio, comedor y pasillos, pero sin perspectiva a dormitorios y sector de duchas».

«Solo a modo de ejemplo, en el módulo 33 el funcionario (…) señaló tener capacidad para 84 imputados y que en dicho momento se encontraban 226 personas privadas de libertad, con el 60% siendo extranjeros; y en el módulo 34, 196 presos en circunstancias que tiene capacidad para 84 imputados. Se observa escaso personal para controlar el comportamiento de los internos, especialmente durante las noches”, añadió.

Situación de extorsión y amenazas

El acta del juez Fernando Guzmán, indicó que tuvo una entrevista con un interno chileno, en el que este le señaló que, «en el módulo 14 pernoctó en una habitación con dos colchonetas para las seis personas presas, estando los baños tapados y con mal olor, recibiendo buen trato por parte del personal de Gendarmería».

«En el módulo 34 se encontró con muchos extranjeros, entre los cuales diez a quince dominicanos y/o colombianos de raza negra lo recibieron a agresiones verbales tratando de obligarlo mediante empujones a que ingresara al sector de las duchas (sin visión de cámaras de seguridad), logrando resistirse y arrancar del grupo, los que le quitaron una frazada y utensilios”, añadió.

 
 
 

 

Lo anterior ocasionó que, «funcionarios de Gendarmería lo llevaron a una celda de aislado con tres personas más. Luego fue trasladado al módulo 88, lugar en que indica haber sido nuevamente amenazado, pero por un grupo de chilenos».

Pero el drama no quedó ahí, ya que el juez también presenció una complicada situación al ingresar al módulo 88, cuando vio «a un grupo aproximado de diez internos que en un sector cercano al baño desvestían e inspeccionaban las vestimentas de un imputado».

«Mientras el suscrito ordenaba que fuera rescatado y llevado por personal de Gendarmería a una sala especial para interrogarlo privadamente, fue directamente amenazado de muerte por varios sujetos que se le acercaron. Por razones de seguridad no quiso entregar mayores antecedentes. Sin embargo, se ordenó que fuera trasladado al módulo 19 para ser llevado a audiencia de procedimiento abreviado al día siguiente», relató.

Las consideraciones del magistrado

Producto de todo lo vivido en medio de la inspección sorpresa, el juez Fernando Guzmán reveló que, «hay reconocimiento que la extorsión de extranjeros organizados hacia los imputados primerizos chilenos es una realidad que se extendió durante este año, existiendo denuncias concretas con antecedentes verificables”.

 
 
 

 

Detectando los siguientes problemas en Santiago 1: “el hacinamiento del recinto, escasez de personal, puntos ciegos de cámaras de seguridad al interior de los módulos del recinto carcelario, deficientes criterios de clasificación para segregar a los imputados extranjeros, no obstante la gravedad de los delitos y crímenes atribuidos, por desconocer los antecedentes de éstos en sus países de origen; falta de coordinación con países vecinos para acceder a antecedentes penales de inmigrantes, la gran cantidad de teléfonos móviles y droga que son arrojados al establecimiento desde el exterior por terceros, y carencia de tecnología para inhibir señal para teléfonos móviles”.

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