El Índice Mensual de Actividad Económica de un 1% en julio no hace sino reflejar la paupérrima situación en la que se encuentran las pequeñas empresas y las personas en nuestro país.
Estos indicadores nos hacen ver con muy malos ojos el escenario económico para el 2023 que tenderá, sin lugar a duda, a una gran recesión.
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Sabemos que esta situación afectará, como lo hace generalmente, a los más débiles. Pareciera ser que el lema será: hambre para hoy y hambre para mañana.
En ese orden de ideas, hoy más que nunca, resulta atingente tomar decisiones de manera temprana: nos enfrentaremos a una alza en las tasas de interés, probablemente, gatillada por el Banco Central.
[caption id="attachment_20800" align="alignnone" width="300"] Ricardo Ibáñez es abogado y socio fundador de defensadeudores.cl.[/caption]
Ricardo Ibáñez /
Los números parecieran no ser tan negativos, pero la realidad, por ejemplo, que hay detrás de cifras como el desempleo, con 7,9%, es que tenemos una gran cantidad de personas que tienen trabajos informales: la tasa de ocupación informal se situó en 26,6%, en el último boletín del INE.
Si tenemos empleados informales, quiere decir que tenemos como contrapartida sueldos informales. Sueldos que no pagan impuestos y que no son acreditables ante una institución financiera.
Recesión económica
Esto deja en una peor situación de riesgo a aquellas personas que van a tener que recurrir a los créditos para buscar financiamiento.
Hará que sean presas de mayores tasas de interés y terminará, en definitiva, empobreciendo a la clase media trabajadora de nuestro país.
Terminaremos un 2022 muy contraídos y enfrentaremos un 2023 donde muy probablemente tengamos una recesión económica que no se ha visto desde la década de los 80.
La invitación hoy es a tomar resguardos, a tomar decisiones inteligentes, aunque parezcan difíciles, y a buscar asesoría. No necesariamente el que ríe al último, en este caso, reirá mejor.
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