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Opinión

22 de abril de 2022

La adicción a redes sociales y cómo detener sus efectos negativos

Por Branko A. Mandiche Rojas, psicología comunitaria y psicología por la comprensión.
La adicción a redes sociales y cómo detener sus efectos negativos
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Las redes sociales forman parte del mundo digitalizado, en quienes las usan (un gran número de personas) son de uso constante en el día y en la noche, generando un impacto no menor en nuestra cotidianidad. Allí compartimos imágenes, fotos, videos, opiniones, emociones y sentimientos.

Hacemos “Scroll” (Desplazar o Deslizar), esperamos la notificación, noticia o el mensaje nuevo a revisar, le damos una vuelta más de una vez al día. Las redes sociales generan dependencia, esto es porque encontramos una distracción en ellas al expresarnos y es totalmente normal -hasta cierto punto- sentir esto en su uso diario. En aquellos como los “influencers” o cualquier otra persona con cierto rasgo de uso constante a redes sociales, se evidencia en algunos casos una elevada importancia a la “imagen virtual” que se desprende de la propia persona en estos entornos. En términos más simples, esa “sobre importancia» de la propia imagen generada por las redes sociales genera problemas de índole psicosociales.

Esto ha sido abordado por los académicos y expertos, para el filósofo Byung Chul Han [surcoreano] las redes sociales no solo generan adicción/dependencia, sino también causan narcisismo: es decir, las -social media- crean personas egocéntricas, dependientes en un grado elevado (no normal) de su propia imagen y estética ante los demás. Lo último lo podemos evidenciar en la población más joven que, según Cadem, un 73% de personas entre 13 y 23 años consume Instagram -todos los días-. En los jóvenes adolescentes que aún están en un proceso de desarrollo psicológico, las redes sociales influyen en su desarrollo de la personalidad y sus aptitudes sociales. El problema del uso constante o excesivo de las redes sociales radica en la dependencia con los patrones que estas mismas redes imponen: importan los “likes”, los seguidores, las visualizaciones de nuestras historias en Instagram o las veces en que nuestra opinión de Twitter es compartida o gustada, nos podemos volver egocéntricos o extremadamente sensibles a la visión que los demás tienen de nosotros.

Sumando a lo anterior estas influencias traspasan la individualidad llegando a la sociedad, a los procesos de conversación, socialización, generando una cultura superficial que degrada la formación de comunidades al poner al individuo y su imagen virtual primero ante los demás. Todo esto, sin embargo, se puede revertir o aminorar.

¿Cuánto tiempo le dedicas a las redes sociales? Y ¿Cómo puedes generar un uso responsable de estas? Podemos crear un uso responsable de las redes sociales, es decir, administrar el tiempo positivamente en que cada uno de nosotros está en ellas. Podemos verificar qué seguidores tenemos y si es relevante tenerlos, también verificar a quién seguimos y si su contenido es de nuestro interés.

Podemos administrar el algoritmo que estas redes sociales nos entregan para evitar el sobre estímulo visual y los contenidos no agradables.

Todo depende de nosotros, de nuestra administración del tiempo y sentido que le damos a las redes sociales. Si bien, existe una mirada crítica apuntando a la generación de egocentrismo o narcisismo (un culto exagerado al yo, en palabras del filósofo surcoreano), esto no excluye que en estas redes podamos modificar los patrones que nos llevan a estas orientaciones narcisistas/egocéntricas, cambiando dichas influencias por contenidos de calidad que nos beneficien a nivel visual y psicológico.

El uso responsable de las redes sociales va en el tiempo que le dediquemos y en el uso correcto que le damos, que implica una administración, monitoreo y seguimiento (es decir, verificar a quién seguimos y eliminar contenidos desagradables o negativamente estimulantes). También, generarnos la reflexión y la pregunta acerca de la importancia que tienen estas redes en nosotros y en nuestro propio autoconcepto, para así identificar patrones y mejorarlos. Descansar la vista de vez en cuando de tanto “Scroll”, leer un libro, aburrirse (aburrirse genera reflexiones y pensamientos nuevos) son parte de estas acciones, que en el buen sentido son orientaciones que nos llevan a un uso responsable, no dependiente y no saturado de las redes sociales. 

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