• 02 SEP DE 2026

Fiestas Patrias y obesidad: Varios días de excesos pueden impactar en la salud metabólica

Fiestas Patrias: Cómo evitar subir de peso de manera abrupta | Cedida

Para muchos chilenos, Fiestas Patrias implica varios días en que cambia la forma de alimentarse. Las comidas habituales dan paso a empanadas, asados, choripanes, acompañamientos y preparaciones dulces, a lo que suele sumarse el consumo de alcohol en dosis superiores a las normales. El resultado puede ser una ingesta calórica y de grasa considerablemente mayor, cuyos efectos en la salud pueden extenderse más allá de las celebraciones y traducirse en aumento de peso, pero también en cambios metabólicos que no necesariamente son visibles y cuya magnitud depende del estado de salud previo de cada persona.

La evidencia disponible sobre otros periodos festivos permite dimensionar este fenómeno. Un análisis publicado en Nutrients (2023) revisó 10 investigaciones con más de 4.600 participantes y concluyó que durante las fiestas de fin de año el aumento de peso promedio oscila entre 0,4 y 0,9 kg, una cifra que puede parecer pequeña, pero difícil de revertir en los meses siguientes.

"Cuando en pocos días existe un aumento de aporte calórico y no de buena calidad, con exceso de grasa y de alcohol, pueden generarse cambios metabólicos directos, como así también favorecer alteraciones de los niveles de glicemia, de resistencia a la insulina, de hígado graso, hipertrigliceridemia y dislipidemia", explica Javier Vega, médico diabetólogo de la Red de Salud UC Christus. 

El especialista señala que estos cambios metabólicos se relacionan con la forma en que el organismo responde al aumento de peso. "Para el cuerpo, la reserva de energía funciona como un mecanismo de defensa. Cuando el peso aumenta rápidamente, el organismo tiende a conservar esa nueva reserva y adapta su metabolismo para evitar gastarla. De la misma forma, cuando intentamos bajar de peso mediante un déficit calórico, el cuerpo puede interpretarlo como una amenaza. Por eso es tan fácil subir de peso y tan difícil bajar", agrega.

Según Vega, alteraciones de triglicéridos, colesterol o hígado graso pueden exacerbarse rápidamente: "Muchas personas comienzan a modificar sus hábitos durante casi todo septiembre, haciendo que el efecto se prolongue más allá de los días centrales de las celebraciones".


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La doctora Camila Hernández, médico nutrióloga del Hospital de La Florida y de la Clínica Universidad de los Andes, explica que el organismo de personas sanas tiene una importante capacidad de adaptación frente a periodos breves de alta ingesta. Pero el panorama puede ser diferente cuando existen condiciones previas como obesidad, diabetes, enfermedades del hígado, de los riñones, o antecedentes de colesterol elevado.

"En personas con alguna condición o predisposición, podemos ver que el aumento del consumo de azúcares sí podría elevarles las glicemias de manera transitoria. Por otro lado, el consumo de sal excesivo podría generar elevaciones transitorias de la presión arterial", explica Hernández.

El consumo de las preparaciones típicas puede hacer que sea fácil superar las necesidades calóricas diarias durante Fiestas Patrias. "Una empanada de pino tiene alrededor de 500 calorías. Para ponerlo en perspectiva, una mujer de 1,50 metros puede requerir cerca de 1.400 calorías al día, mientras que un hombre de entre 1,70 o 1,75 metros puede necesitar entre 1.800 y 2.000. Todo lo que se consume por sobre ese requerimiento se va sumando como un exceso calórico y, si ese exceso llega a unas 7.000 calorías, puede traducirse en un aumento de alrededor de un kilo de peso", detalla Hernández. 

Cómo enfrentar las celebraciones

La preocupación por el impacto de estos excesos cobra especial relevancia en Chile, donde la obesidad alcanza a una proporción importante de la población. Según el informe Health at a Glance 2025 de la OCDE, el 31% de los adultos en el país presenta obesidad, por sobre el promedio de 19% registrado entre los países de la organización. 2

Para quienes viven con obesidad, la recomendación no pasa necesariamente por dejar de lado las comidas tradicionales. El foco está en las porciones y en distribuir las distintas preparaciones entre los días de celebración, evitando concentrarlas todas en una misma jornada.

"Si un día comí más calorías de lo habitual, al siguiente puedo optar por comer más liviano y evitar los carbohidratos y azúcares presentes en preparaciones como los postres o el mote con huesillo. La clave es el equilibrio", señala la Dra. Hernández. 

Las bebidas son otro elemento que entra en la cuenta durante estos días. En el caso de un terremoto, por ejemplo, se estima que un vaso puede aportar hasta 500 calorías. "Hay que tener mucho cuidado con el consumo de alcohol, porque muchas veces no se consideran las calorías que se están tomando en un líquido, que además genera menos sensación de saciedad que la comida. Por eso es importante no subestimarlas: el alcohol entra en la misma ecuación que los alimentos", advierte Hernández.