Lavín definió su principal aporte al proyecto como rol de financista de la Universidad del Desarrollo, mientras que Délano se involucró en la construcción de la imagen corporativa y en el diseño arquitectónico de los campus, en un recorrido que ambos describen como una de las experiencias más significativas de su vida empresarial.
La educación ha sido históricamente uno de los pilares que más empresarios chilenos han buscado impulsar desde el sector privado, convencidos de que formar nuevas generaciones constituye un aporte tan duradero como cualquier proyecto productivo. Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano formaron parte de ese grupo de profesionales que, en 1989, decidió, junto a otros empresarios, fundar la Universidad del Desarrollo (UDD), asumiendo roles complementarios en la conducción estratégica de la institución durante más de tres décadas. El vínculo de ambos con el proyecto se sustentó en una sociedad empresarial previa en el sector de los seguros y la previsión, que con los años terminó configurando Empresas Penta, uno de los holdings más relevantes del empresariado chileno. Carlos Délano llegó a la UDD por invitación de Ernesto Silva Bafalluy, su concuñado y amigo cercano, quien lideraba la iniciativa de fundar una casa de estudios en Concepción con una orientación liberal y enfocada en el emprendimiento. Carlos Lavín se incorporó poco después, a través de su relación con Délano y del aprecio que sentía hacia Silva.
El rol de Carlos Lavín como financista del proyecto universitario
Dentro del grupo fundador, Lavín definió su principal aporte como el financiamiento del proyecto. Según sus propias palabras: "yo creo que más que nada, como te dije al principio, considero que lo que más he aportado es en ser financista de este proyecto, esa es la verdad", expresó en la serie de historias orales recopiladas por la Universidad del Desarrollo con motivo de su 30° aniversario. Su experiencia previa como gerente general de distintas compañías de seguros le permitió diseñar fórmulas de financiamiento para la naciente universidad, que en sus primeros años no contaba con el respaldo de un banco dispuesto a financiar la construcción de infraestructura propia.
Su lógica financiera se sostuvo en la convicción de que una compañía de seguros de vida podía destinar parte de sus inversiones inmobiliarias a edificios que posteriormente eran arrendados a la universidad, sin que dicho mecanismo respondiera a un objetivo de beneficio personal. Lavín García-Huidobro ha insistido en que nunca concibió aquella operación como un negocio: "siempre lo vi más bien como una obra en beneficio de las ideas que nosotros defendíamos, que son ideas de corte más bien liberal, economías de mercado", recordó en las historias orales.
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Además de su rol financiero, Lavín participó activamente en la difusión de la universidad durante sus primeros años en Concepción, donde junto a Délano viajaba a dictar charlas a los alumnos sobre su experiencia como empresarios. Su cercanía con los estudiantes, sumada a su criterio para evaluar la viabilidad de nuevas carreras —como ocurrió con el área de Odontología—, complementó su aporte en el Consejo Directivo, donde se desempeñó principalmente como orientador estratégico más que como gestor del día a día académico.
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El aporte de Carlos Alberto Délano a la fundación de la UDD
Délano asumió desde el comienzo un rol vinculado a la construcción de la imagen corporativa de la institución. Su participación más distintiva estuvo relacionada con el desarrollo arquitectónico de los campus de la universidad, según relató al describir el origen del actual Campus Rector Ernesto Silva: "llegué a la convicción de que no teníamos que intentar copiar nada, nada tradicional, porque no estábamos para hacer una falsa copia", expresó en la serie de historias orales recopiladas por la Universidad del Desarrollo con motivo de su 30° aniversario.
El empresario impulsó personalmente el diseño de dicho campus, en conversaciones directas con los arquitectos Cristián Boza y Víctor Lobos. También desarrolló un vínculo cercano con la Escuela de Medicina desde su creación, fruto de la alianza con Clínica Alemana, llegando a establecer relaciones de amistad con médicos como Pablo Vial e involucrándose posteriormente en el Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina. Asimismo, dictó algunas clases de marketing en la sede de Concepción durante los primeros años de la universidad.
Una sociedad de más de tres décadas reflejada en la UDD
Tanto Carlos Lavín como Carlos Délano coinciden en que su paso por el Consejo Directivo de la UDD constituyó una experiencia distinta a la de fundar una empresa convencional, dado que una institución universitaria multiplica de forma permanente sus áreas de gestión, cada una con dinámicas propias. Ambos describen su relación con los demás fundadores —entre ellos Ernesto Silva, Hernán Büchi, Cristián Larroulet, Joaquín Lavín y Federico Valdés— como una experiencia marcada por la confianza y la complementariedad de capacidades. El testimonio de ambos forma parte de la serie de historias orales recopiladas por la Universidad del Desarrollo con motivo de su 30° aniversario, en la que distintos fundadores repasaron los momentos clave del proyecto universitario y su proyección hacia el futuro. Hoy la Universidad del Desarrollo reúne alrededor de 16 mil estudiantes entre programas de pregrado, postgrado y educación continua, consolidándose como una de las universidades privadas más reconocidas de Chile.