• 27 MAY DE 2026

El eslabón perdido del skincare: ¿Por qué tu rutina de lujo podría no estar funcionando como esperas?

Skincare | Agencia Uno

El gasto en belleza sigue creciendo en Chile, pero cada vez más mujeres reportan no ver los resultados esperados. La razón podría estar en un factor básico y muchas veces ignorado: la hidratación.

Chile lidera el gasto en belleza en la región. Compramos mejores cremas, incorporamos más tecnología y accedemos a tratamientos cada vez más sofisticados. Sin embargo, una sensación persiste frente al espejo: algo no está funcionando. La piel puede verse cansada, opaca, sin vida. Y no necesariamente por falta de productos, sino por la ausencia de una base más profunda: la hidratación.

Existe una frustración silenciosa en torno al skincare. Rutinas completas, activos de última generación y procedimientos avanzados no siempre logran los resultados esperados. Mientras el mercado crece —según el estudio Tendencias Cuidado Personal y Belleza de Kantar (2024-2025), el maquillaje aumentó un 18% y las cremas faciales un 16%—, los efectos visibles no siempre acompañan esa inversión.

Cada vez más especialistas apuntan a un factor que suele quedar fuera de la conversación. "La piel no es solo lo que aplicamos, es un reflejo directo de cómo está hidratado el cuerpo", explica la dermatóloga especialista en estética integral, Dra. Agustina Fernández. Cuando existe deshidratación, la piel pierde elasticidad, luminosidad y capacidad de regenerarse, lo que reduce incluso la efectividad de los tratamientos más avanzados. El problema, entonces, no estaría necesariamente en los productos, sino en el contexto en el que actúan. "Durante años, el cuidado de la piel se ha abordado desde afuera hacia adentro, pero biológicamente el proceso funciona al revés o al menos en complemento", asegura la experta.

En ese sentido, "la industria ha enseñado a buscar soluciones en frascos, olvidando la materia prima de la célula: el agua", agrega Claudio Brinkmann, fundador de Maihue, empresa dedicada a impulsar un cambio cultural para incorporar hábitos saludables de consumo de agua e hidratación. A su juicio, el fenómeno es paradójico: "Nunca habíamos invertido tanto en la piel y nunca la habíamos tenido tan deshidratada por dentro, principalmente por el exceso de bebidas".

Incluso ingredientes altamente valorados pueden no cumplir su promesa. "El ácido hialurónico actúa principalmente reteniendo agua en la piel, no generándola. Su efectividad depende en parte del estado de hidratación general del organismo y de la disponibilidad de agua en el ambiente", agregan.


Síguenos en: Google News


Desde la biología, la explicación es más estructural que estética. Ante un déficit hídrico, el organismo redistribuye recursos priorizando órganos vitales. La piel, al ser un tejido periférico, es de los primeros en reflejar ese impacto: pierde elasticidad, luminosidad y capacidad de regeneración.

Esto también ayuda a reinterpretar señales comunes que muchas veces se atribuyen al envejecimiento o al tipo de piel. Líneas de expresión que se acentúan por deshidratación, muchas veces confundidas con signos exclusivos del envejecimiento, pieles grasas que en realidad están compensando la falta de agua, o una sensibilidad persistente asociada a una barrera cutánea debilitada, son parte de ese mismo fenómeno.

En paralelo, comienza a instalarse una idea distinta: la hidratación no como un hábito accesorio, sino como un factor estructural del bienestar y del cuidado personal. Sin embargo, desde Maihue aseguran que el desafío no está en la intención, sino en la consistencia.

Más del 83% de las personas aumentan su consumo de agua cuando mejora el acceso en el hogar, y un 71% reporta cambios positivos en sus hábitos de bienestar, afirman desde la startup. "Lo que vemos es que la hidratación no falla por falta de intención, sino por fricción en el día a día. Cuando deja de ser un esfuerzo y se vuelve automática, empiezan a aparecer cambios reales en cómo te sientes y en cómo te ves", agrega Brinkmann.

En ese contexto, comienzan a ganar relevancia soluciones orientadas a reducir esa fricción cotidiana. Es el caso de Maihue, que busca facilitar el acceso al agua en el hogar mediante una fuente constante e ilimitada, eliminando barreras habituales de disponibilidad y favoreciendo cambios sostenidos en los hábitos de consumo, incluyendo el reemplazo progresivo de otras bebidas, como las azucaradas.

Lejos de contradecir al skincare, este enfoque lo recontextualiza. "El cuidado de la piel no se trata de elegir sólo entre productos o hábitos, sino de entender cómo se potencian", señala la Dra. Fernández.

En una industria que ha avanzado hacia soluciones cada vez más sofisticadas, la tendencia parece apuntar, al mismo tiempo, hacia lo esencial: "El verdadero lujo en el cuidado de la piel no es el producto más caro, sino el hábito más básico llevado a la excelencia", concluye Brinkmann.