En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Hipertensión, es importante concientizar respecto a esta enfermedad y reforzar su prevención y control, especialmente en las personas mayores, grupo que presenta un mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares asociadas a la presión arterial elevada.
La hipertensión es una condición crónica que muchas veces no presenta síntomas evidentes, por lo que puede avanzar silenciosamente y afectar órganos fundamentales como el corazón, el cerebro y los riñones. Se puede manifestar como sensación de pitido en el oído, visión borrosa, dolor de cabeza intenso, falta de aire o sangrada nasal, pero estos síntomas no son específicos. "En los adultos mayores esto es especialmente delicado, ya que una presión mal controlada puede aumentar el riesgo de accidentes cerebrovasculares, infartos o incluso pérdida de autonomía", explica Constanza Fuentes, enfermera de las residencias Senior Suites.
"Es importante que las personas mayores mantengan controles frecuentes, incluso cuando se sienten bien. Muchas veces los síntomas aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada. La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar complicaciones graves", señala la enfermera. Recalca a su vez que mantener hábitos saludables puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las personas.
Entre las principales medidas de prevención se encuentran reducir el consumo de sal, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física acorde a cada condición de salud y evitar factores de riesgo como el tabaquismo y el sedentarismo. A esto se suma la importancia de mantener una buena hidratación, respetar las horas de descanso y fomentar rutinas que contribuyan al bienestar físico y emocional.
"Muchas veces el apoyo del entorno es fundamental para que los adultos mayores mantengan sus tratamientos y controles al día. El acompañamiento y la educación ayudan a prevenir descompensaciones y favorecen una mejor calidad de vida", explica Fuentes.










