• 14 MAY DE 2026

¿Abrigar o no abrigar a tu mascota en invierno? Mitos y recomendaciones para enfrentar el frío

¿Abrigar o no abrigar a tu mascota en invierno? Mitos y recomendaciones para enfrentar el frío | Cedida

Durante el invierno, es común ver mascotas con chalecos o ropa para el frío. Sin embargo, muchos tutores tienen dudas sobre lo recomendable de esta práctica.

Con la llegada de las bajas temperaturas, una de las preguntas más frecuentes es si las mascotas deben usar abrigo para protegerse. Aunque la respuesta puede parecer evidente, especialistas advierten que existen varios mitos en torno a este tema y que no todas necesitan la misma protección.

Desde Zoetis, expertos en salud animal, explican que el uso de abrigo debe evaluarse según las características de cada mascota, considerando factores como su especie, tamaño, tipo de pelaje, edad y estado de salud.

Mitos sobre el abrigo en mascotas en invierno

Uno de los principales mitos es que todas las mascotas necesitan abrigo. Sin embargo, mientras perros de razas pequeñas, pelo corto, cachorros, adultos mayores o con enfermedades pueden requerirlo, aquellos con pelaje denso o de doble capa suelen contar con aislamiento natural.

En el caso de los gatos, especialmente los de interior, su comportamiento y capacidad de autorregulación hacen que no siempre sea necesario. A diferencia de los perros, que suelen estar más expuestos al frío debido a sus paseos diarios, los gatos tienden a permanecer en espacios cerrados y a buscar activamente fuentes de calor, reduciendo su exposición a bajas temperaturas.


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"El uso de abrigo debe evaluarse de manera individual, considerando no solo la temperatura ambiente, sino también el nivel de actividad, la condición corporal y el entorno en el que vive la mascota. No es lo mismo un perro que pasa gran parte del día al aire libre que un gato que vive en interior", explica Diego Pincheira, médico veterinario de Zoetis.

El especialista agrega que "un error frecuente en los tutores es asumir que las mascotas sienten el frío de la misma manera que nosotros. Esto puede llevar tanto a sobreabrigarlas como a no proteger adecuadamente a aquellas que sí lo necesitan".

Cuidados clave: piel, pelaje, telas y desparasitación

Durante el invierno, la humedad, la menor ventilación y el uso de abrigo pueden favorecer irritaciones o infecciones cutáneas, por lo que es fundamental, como tutor, revisar periódicamente la piel y el pelaje.

"Es importante generar el hábito de revisar la piel, especialmente en zonas de roce del abrigo. Si no hay una buena ventilación o si la prenda acumula humedad, pueden aparecer irritaciones, dermatitis o infecciones que muchas veces pasan desapercibidas en etapas iniciales", advierte el veterinario de Zoetis, Diego Pincheira.

Respecto a la elección de ropa, los expertos recomiendan preferir telas transpirables y livianas, como algodón o mezclas diseñadas para permitir ventilación, y evitar materiales sintéticos poco respirables o muy gruesos que puedan generar sobrecalentamiento. Asimismo, se desaconsejan prendas que retengan humedad, como aquellas que no secan rápidamente, ya que pueden afectar la salud de la piel.

"Más que abrigar por abrigar, lo relevante es elegir prendas adecuadas, que permitan la movilidad, no generen fricción excesiva y mantengan la piel seca. El abrigo no debe transformarse en un factor de riesgo", añade el especialista.

También se recalca la importancia de siempre revisar a tu mascota en caso de usar prendas, para evitar la propagación de parásitos externos. Por lo mismo, es de suma relevancia mantener la desparasitación durante todo el año. "Aunque exista la percepción de que en invierno disminuyen los parásitos, estos siguen presentes, especialmente en ambientes interiores. Por eso, es clave mantener una protección constante con antiparasitarios de amplio espectro", agrega Diego Pincheira, destacando alternativas como Simparica Trio.

En este contexto, los especialistas coinciden en que el cuidado de las mascotas durante el invierno debe abordarse de manera integral, combinando observación, prevención y asesoría profesional. Evaluar cada caso en particular, mantener hábitos de cuidado constantes y priorizar su bienestar por sobre tendencias permite enfrentar las bajas temperaturas de forma segura y responsable.