• 11 MAY DE 2026

"La renuncia silenciosa ya llegó": el 86% de los chilenos prioriza el equilibrio vida-trabajo por sobre el salario

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Expertos advierten que el desgaste emocional y la falta de reconocimiento están empujando a miles de trabajadores a desconectarse de sus empleos, incluso sin renunciar formalmente.

La llamada "renuncia silenciosa" dejó de ser una tendencia viral en redes sociales para transformarse en una realidad cada vez más visible dentro de las empresas chilenas. Se trata de trabajadores que siguen cumpliendo sus funciones, pero que emocionalmente ya se desconectaron de sus empleos, limitándose a hacer únicamente lo mínimo exigido.

El fenómeno ocurre en medio de un fuerte cambio en las prioridades laborales. Según el estudio Randstad Workmonitor 2025, el 86% de las personas en Chile hoy prioriza el equilibrio entre vida personal y trabajo incluso por sobre el salario, mientras que el 45% asegura haber renunciado a un empleo debido a una cultura laboral tóxica.

A esto se suma otro dato preocupante: solo el 32% de los trabajadores aprueba las políticas de reconocimiento de sus empresas, según cifras de Proqualitas y la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.

"La gente deja de sentirse parte"

Para Paulina Gutiérrez, experta en reconocimiento laboral y fundadora de Somos Reconoce, el problema comienza mucho antes de que las personas abandonen formalmente sus trabajos. "La gente no renuncia de un día para otro. Primero deja de sentirse importante, deja de conectar con el propósito y deja de sentirse parte. Ahí aparece la renuncia silenciosa", explica.


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La especialista sostiene que muchas organizaciones siguen intentando abordar este fenómeno con acciones aisladas, sin comprender el impacto cotidiano que tiene el reconocimiento dentro de los equipos.

"El reconocimiento no puede funcionar como los premios Oscar: una vez al año y listo. Para que tenga impacto, tiene que ser un sistema vivo durante todo el año dentro de la organización", afirma.

El auge del "salario emocional"

El desgaste emocional, la desconexión cultural y la falta de valoración aparecen hoy entre las principales razones que explican la pérdida de compromiso laboral. En ese escenario, el llamado "salario emocional" comenzó a tomar fuerza dentro de las organizaciones, especialmente como herramienta de retención de talento.

Sin embargo, Gutiérrez advierte que este concepto no puede entenderse como una forma de reemplazar mejoras salariales. "Cuando hablamos de salario emocional, estamos hablando de empresas que ya resolvieron el tema del sueldo. Esto sirve para aumentar el bienestar, el clima laboral y la relación cotidiana dentro de los equipos. Y eso finalmente mejora los resultados de la empresa", sostiene.

Según la especialista, el gran cambio que hoy están impulsando algunas compañías pasa por dejar atrás beneficios esporádicos para incorporar rituales culturales permanentes que fortalezcan el sentido de pertenencia.

Entre ellos aparecen espacios de feedback positivo, ceremonias internas de reconocimiento y dinámicas donde los equipos destacan públicamente fortalezas o logros de otros trabajadores."No es lo mismo dejar una gift card encima del escritorio que crear un momento para entregarla. Uno es un objeto; el otro es una experiencia que emociona", afirma.

Reconocimiento y pertenencia

Paulina Gutiérrez asegura que este tipo de prácticas han crecido con fuerza en Chile durante los últimos años, especialmente en empresas que buscan reducir la rotación y mejorar el clima laboral.

"Finalmente, las personas necesitan sentir que son vistas. Que alguien les diga: ‘lo estás haciendo bien’. Eso genera autoconfianza, autoestima corporativa y gratitud con el lugar donde trabajan", agrega.

La experta también advierte que en muchas organizaciones el feedback sigue asociado únicamente a errores o críticas, dejando de lado el impacto que tiene el reconocimiento positivo en la motivación de los equipos.

"En Chile el feedback suele asociarse con algo negativo. En los talleres que hacemos pasa algo súper potente: las personas empiezan a reconocer fortalezas del otro en voz alta. Y después escuchas frases como ‘me encanta trabajar acá’. Eso probablemente no lo habrían dicho en ningún otro contexto", comenta.