• 25 AGO DE 2026

Carta abierta de Vasco Moulian a Alfredo Castro

- | -

Estimado Alfredo,

Te escribo desde una contradicción. Te considero, sinceramente, uno de los grandes actores que ha dado Chile. Admiro tu talento, tu trayectoria y esa capacidad extraordinaria que tienes para incomodar desde un escenario o una pantalla. Precisamente por eso me parecieron tan desmesuradas, irresponsables y, francamente, ofensivas tus palabras al comparar el gobierno de José Antonio Kast con una dictadura.

Alfredo Castro
"Hay un olor, un recuerdo": Alfredo Castro comparó gobierno de Kast con la dictadura

El actor criticó los recortes presupuestarios del 9% en Ministerio de las Culturas.

Alfredo, tú sabes perfectamente lo que significa esa palabra. Viviste una época en que disentir podía tener consecuencias brutales. Por eso resulta particularmente grave utilizar el concepto de dictadura como una consigna para describir un gobierno que no te gusta.

Puedes detestar a Kast. Puedes considerar nefastas sus políticas culturales. Puedes reclamar por cada peso que se recorte, cuestionar sus prioridades y movilizarte contra ellas. Esa es la democracia.


Síguenos en: Google News


Pero tú mismo eres la prueba de la contradicción de tu argumento: puedes sentarte frente a una cámara, criticar duramente al Presidente y regresar tranquilamente a tu casa. Existe oposición, Congreso, elecciones, tribunales, prensa crítica y artistas que pueden decir prácticamente lo que quieran sobre el poder.

Eso, Alfredo, no es una dictadura.

Hay, además, una discusión que la cultura chilena lleva demasiado tiempo evitando. Durante décadas, parte importante del mundo artístico ha convivido con fondos, subvenciones y recursos públicos. Eso es perfectamente legítimo cuando existen reglas transparentes. Pero los recursos del Estado no pertenecen a los artistas, ni a la izquierda, ni a la derecha: pertenecen a todos los chilenos.

Por eso, cuando un artista que ha desarrollado parte de su carrera dentro de un ecosistema cultural financiado también con recursos públicos acusa de "dictadura" a un gobierno que pretende modificar esas prioridades, inevitablemente surge una pregunta incómoda: ¿estamos defendiendo la libertad cultural o defendiendo un modelo de financiamiento al que algunos se acostumbraron durante décadas?

Más aún, tratar de dictadura a un gobierno democrático puede convertirse en una excelente estrategia para obtener fondos concursables. Si después esos fondos son rechazados, siempre queda la posibilidad de presentar la negativa como una prueba de persecución o de censura, insinuando que el gobierno actúa como una dictadura. Es evidente el aprovechamiento político de ese lenguaje: se busca que, al momento de negar recursos públicos, las autoridades sientan que no pueden decir que no sin exponerse a nuevas acusaciones. Hay un aprovechamiento en tus palabras y en tu forma de hacer política.

Si existen antecedentes públicos que demuestran cuánto dinero has recibido directa o indirectamente de fondos estatales, discutámoslos con cifras sobre la mesa. Pero no confundamos una reducción, modificación o rechazo de fondos públicos con persecución política.

Porque perder un fondo no es censura. Que el Estado no financie una obra no significa que la obra esté prohibida. Y que un gobierno no comparta tu visión de la cultura tampoco transforma mágicamente una democracia en dictadura.

Estimado Alfredo, sigue criticando. Sigue protestando. Sigue haciendo películas, teatro y diciendo todo lo que quieras contra Kast.

Pero cada vez que puedas hacerlo libremente, recuerda la paradoja: esa misma libertad que utilizas para denunciar una supuesta dictadura es una de las pruebas más evidentes de que no estás viviendo en una.

Con respeto por el actor y profunda discrepancia con sus palabras,

Vasco Moulián