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El trofeo que se entrega hoy al campeón del Mundial no es el original de la competición, es la segunda copa en casi un siglo de historia del torneo, y su diseño esconde más simbolismo del que parece a simple vista. Antes de 1974 existió otro trofeo, el Jules Rimet, que desapareció de la competición tras quedar en manos de Brasil de forma permanente.
El primer trofeo mundialista se llamó originalmente "Victoria" y en 1946 fue rebautizado como Jules Rimet, en honor al presidente de la FIFA que impulsó la creación del torneo en 1930.
Brasil se quedó con esa copa de forma definitiva tras ganar su tercer título en 1970, siguiendo una norma de la época que permitía a la selección tricampeona conservarla para siempre.
Ese vacío obligó a la FIFA a organizar un concurso internacional para diseñar un nuevo trofeo, en el que participaron artistas de siete países con más de 50 propuestas distintas antes de elegir un diseño ganador.
La propuesta ganadora fue la del escultor italiano Silvio Gazzaniga, que representó a dos figuras humanas sosteniendo el planeta Tierra en el instante exacto de la celebración de una victoria.
El propio Gazzaniga explicó que las líneas entre ambas figuras transmiten energía, mientras que la superficie rugosa busca reflejar intensidad y espíritu competitivo, dos conceptos centrales del deporte que representa.
La pieza está hecha de oro de 18 quilates, mide 36,8 centímetros de altura y descansa sobre una base de malaquita verde, un contraste cromático que la hace reconocible incluso en fotografías de baja calidad. Quien sigue de cerca en las plataformas las cuotas relacionadas con cada Mundial suele encontrarse con esta pieza como protagonista visual de cada ceremonia de entrega.
El interior del trofeo está hueco precisamente para evitar que su peso resulte excesivo en el momento de levantarlo, un detalle técnico que Gazzaniga resolvió junto a la empresa italiana Bertoni, encargada de fabricarlo en Milán en 1973.
Brasil encabeza el palmarés con cinco títulos, aunque solo el de 1994 corresponde ya al trofeo actual diseñado por Gazzaniga, ya que sus tres primeras copas se ganaron con el antiguo Jules Rimet.
Alemania e Italia siguen con cuatro títulos cada una, y ambas selecciones han levantado el trofeo actual en más de una ocasión desde su introducción en 1974.
El seguimiento de quién puede sumarse a ese palmarés resulta más completo revisando los mercados de apuestas que la plataforma ajusta antes de cada nueva edición del torneo.
En la base del trofeo actual se grava, tras cada final, el nombre del país campeón y el año de su triunfo, una tradición que arrancó con Alemania Occidental en 1974 y que convierte a la pieza en un registro físico de la historia reciente del fútbol.
El trofeo nunca pertenece de forma permanente a ningún país: cada selección campeona recibe una réplica bañada en oro para conservar, mientras que el original regresa a la sede de la FIFA hasta la siguiente final.
Esa norma, vigente desde 1974, es la que garantiza que el objeto siga viajando de continente en continente, convertido en el símbolo más reconocible del deporte más seguido del planeta.
Después de la final de Alemania 2006, el propio trofeo tuvo que ser restaurado en Italia tras sufrir daños durante los festejos de la selección campeona, un episodio que confirma lo delicado que resulta manejar una pieza de más de seis kilos en plena celebración.
La pareja contrajo matrimonio en 2021 y en 2024 nació su primer hijo.
Este jueves arrancan los cuartos de final de la Copa del Mundo.