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Crónica

26 de julio de 2022

Viña se arrepiente y se sumará al «Año Nuevo en el Mar» para recibir el 2023

Aunque la edil Macarena Ripamonti no quería, el municipio de la Ciudad Jardín sí participará del tradicional evento. Eso sí, la alcaldía exigió que sea un show pirotécnico de bajo ruido.

Por Alejandro Villegas Cortés
Agencia Uno
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Aunque en un comienzo había desistido, finalmente la municipalidad de Viña del Mar decidió sumarse al «Año Nuevo en el Mar» 2023, que días atrás anunció como regreso con bombos y platillos Valparaíso.

Según información publicada por Latercera.com, este martes 26 de julio la administración de la edil Macarena Ripamonti «publicó una licitación en el portal Mercado Público».

El proyecto es por el “Suministro, provisión y ejecución de show Año Nuevo en el mar”, precisa el medio, que detalla que el gasto asociado es de $450 millones.

Como se lee en la glosa, se solicita un show “mediante fuegos artificiales acompañados de luces y/o láseres y/o drones” . Pero, por sobre todo, con una “pirotecnia de bajo ruido”.

Viña se arrepiente

A través de esta licitación, la administración de la Ciudad Jardín echó pie atrás con respecto a lo informado por la misma alcaldía el 30 de diciembre del año pasado.

A través de Twitter, la entidad señaló que el espectáculo pirotécnico de esa noche sería el último: “Estamos explorando nuevas alternativas de celebración, este es el último año de fuegos artificiales en Viña”.

El pensamiento original de la alcaldesa Macarena Ripamonti era buscar otro modo de celebración que fuera más amigable con el medioambiente, sin ruidos excesivos ni basura post festejo.

 

 

Show acotado

Para dar la bienvenida al 2023, las bases administrativas y técnicas de la licitación proponen que el show se efectúe en Caleta Abarca, Muelle Vergara y Reñaca bajo.

La idea es que los fuegos artificiales duren entre 14 y 18 minutos.

En cuanto a los requisito, se pide que los explosivos generen la mínima cantidad de residuos.

 

 

También se pone como imperativo incorporar un silenciador para no “superar la normativa vigente de ruidos en cuanto a generación de decibeles”.

Quien se adjudique la producción deberá velar por el “cuidado y protección del medio ambiente”; y que el evento logre “igualar a los más altos estándares de excelencia utilizados tradicionalmente en los mejores espectáculos a nivel mundial”.

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