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Crónica

7 de julio de 2022

«Viví cuatro años con la misma ropa»: Viera Rivera entregó nuevos detalles de su cautiverio en Chiclayo

La chilena fue apresada por su marido, Giorgio Armas, y su familia en Perú.

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Viera Rivera estuvo 4 años encerrada en Chiclayo
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La chilena Viera Rivera, quien estuvo secuestrada por su marido peruano Giorgio Armas y su familia en Chiclayo, conversó con el matinal de Chilevisión “Contigo en la Mañana”, y en diálogo con Julio César Rodríguez, relató sus cuatro años de encierro donde fue agredida física y psicológicamente junto a su hija. 

Según la confesión de la mujer, durante el encierro, que duró entre diciembre de 2018 y el 11 de mayo de 2022, el padre de su ex pareja, Julio Armas, era quien decidió apresarla con candado en su habitación, argumentando razones de seguridad.

“Primero era un candado, luego fueron tres de los grandes. No podía salir a nada, estaba atrapada, siempre quise escaparme pero el tema es que nadie me podía ayudar”, comentó Viera, quien relató como era su relación con Giorgio Armas. “No lo veía nunca, con suerte en la mañana y en un rato por las noches. Sólo iba a a la habitación a ver fútbol, él hacía su vida lejos de nosotras, él prefería estar con sus padres, les tenía mucho respeto, especialmente a su papá”, señaló.

 
 
 

 

“Estaba encadenada sin cadenas”

“Julio Armas (padre) era muy agresivo, me gritaba y me daba golpes de puño, me tiraba el cabello. Me discriminaba por ser chilena, por trabajar en la construcción, él quería que su hijo tuviera a una modelo como pareja y no a mí”, agregó la mujer.

Consultada el porqué no hacía nada para poder escapar, Viera señaló que “no tenía a nadie que me ayudara. No conocía a nadie, y yo quería estar con mi hija. Yo sentía que ellos (la familia) quería deshacerse de mí y quedarse con mi hija, estaba encadenada sin cadenas».

Encerrada con candado

Sobre los golpes que sufría, la chilena radicada en Perú puntualizó que “yo cerraba la puerta y ponía seguro, pero él quería seguir agrediéndome, estaba atrapada, no encontraba la forma de salir. Prefería quedarme ahí, sin ni si quiera ir al baño. Viví siempre con la misma ropa, menos podía tener un celular”.

Finalmente, en referencia al momento del rescate, Rivera indicó que «fue gracias a una vecina, a ella la contacté por Facebook y le dije que necesitaba ayuda. El 11 de mayo estaba con mi hija viendo el computador y llegaron».

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