• 13 ABR DE 2024

¿Qué pasa si mi hijo/a está en un "colegio sin pantallas" y yo le compré un celular o Tablet con internet a los 8 o 10 años?

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Como hemos hablado en otras columnas anteriores, muchos establecimientos educativos se han sumado a movimientos que prohíben el uso de dispositivos móviles en clases, teniendo presentes las actuales investigaciones que dan cuenta de que éstos son más distractores en el proceso de enseñanza- aprendizaje, que existen brechas de alfabetización digital que se deben cubrir en los y las docentes, y/o para prevenir el acoso escolar a través de las redes sociales, entre muchos otros factores. Si bien, está claro que en niños y niñas menores de 6 años esto debería ser así, dada la maduración a nivel cerebral y lo adictiva que resultan las tecnologías; con posterioridad a dicho rango etario, se torna cada vez más un desafío acompañar a los niño/as y adolescentes en el uso de ellas (tal como lo sugiere el mismo Ministerio de Educación, en prensa en marzo de 2024). 

Lo anterior se vuelve más complejo, sí, por una parte, la familia ignora estas investigaciones y compra un celular a un niño o niña (lo que contraviene entonces la normativa del colegio) o, por otra, la familia no contaba con la información suficiente al momento de efectuar esta compra, o lo más frecuente aún, padre separado no le consulta a madre y le compra (o al revés, aunque los estudios dan cuenta que la mujer es la regula la tecnología, en familias heterosexuales) o le facilita el móvil otro adulto (abuelo, tío, un miembro de la familia extensa de uno de los progenitores, etc.).

Si se encuentra en esta situación, es relevante tener a la vista algunas recomendaciones:

1.     Los adultos que criamos a los niño/as y adolescentes no podemos contravenir una regla del mismo establecimiento educativo; no es posible que deleguemos toda la educación al colegio, ya que debemos mostrar coherencia frente a ello/as o no servirá ninguna norma educativa. Si el colegio, se adhiera a esta postura, es mejor comunicar a su hijo/a... la pataleta será de menor duración a menor edad, en cambio, las consecuencias pueden ser más complejas si no se actúa a tiempo. 

2.     Si tenemos ideas distintas en relación con el uso de la tecnología con el padre o madre del o los hijo/as, intentemos consensuar y sensibilizar acerca de los riesgos del uso precoz de éstas o las consecuencias cognitivas, afectivas y de conducta del no acompañamiento.


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3.     Si le compra o le ha comprado un aparato tecnológico a temprana infancia, piense en todas las responsabilidades que esto implica. La mayoría de los padres, madres o cuidadores principales lo hacen como "niñera electrónica" al no contar con tiempo para jugar, calmar, educar a sus hijo/as. Si este es su caso, entonces busque apoyo en la crianza o no solicite más tiempo para pasar con mis hijo/as, si éste se traduce en estar frente a una pantalla. Calidad no es cantidad. 

4.     Si le pasa que, dado su trabajo no le es posible destinar tiempo para acompañar el uso de la tecnología, converse con el otro progenitor, independiente si se está separado o no de éste. Esto, ya que insisto en que "estar con los niños, niñas y adolescentes" debe ser tiempo de calidad, no conectado a una Tablet o Celular todas las tardes post colegio. Es mejor entonces ser honesto/as y explícitos con el otro progenitor o pedir ayuda a la familia o alguien externo, si se cuenta con recursos económicos, para hacer esta función (llevarlo/as a la plaza, jugar, leer cuentos, dibujar, conversar...  según las diversas edades).

Viviana Tartakowsky Pezoa

Directora Escuela de Psicología Universidad Bernardo O´Higgins
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