En los últimos días hemos sido testigos de cómo se profundiza el escenario de inestabilidad económica. Vimos en los principales medios que Chile se ubica en el tercer lugar de inflación en Latinoamérica, solo detrás de Venezuela y Argentina, de acuerdo con las últimas cifras declaradas por cada país.
Además, conocimos el negativo pronóstico de una nueva crisis económica en Estados Unidos, que producirá una recesión para el 2023, tan dura como la vivida en 2008.
Claramente, un fenómeno mundial de crisis económica golpea a un país pequeño como el nuestro, en el que gran parte de los productos que consumimos son importados.
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A esto se suma que nuestra economía depende de grandes potencias mundiales que adquieren nuestros productos, como son la fruta y el cobre. De esa manera, si esas economías se recienten, la nuestra también lo hace.
[caption id="attachment_20800" align="alignnone" width="300"] Por Ricardo Ibáñez, abogado y socio fundador de defensadeudores.cl[/caption]
Ricardo Ibáñez /
"Más caro"
En ese contexto, de crisis en el mundo, y con una inflación de un 14,1% en Chile, suben las tasas de interés, se desvaloriza nuestra moneda, y resulta más caro, no solo endeudarse, sino que renegociar y cumplir las obligaciones que ya hemos contraído en el pasado.
Estas deudas como están establecidas, con tasas de interés mensual, anual, van creciendo de una manera en que se hace prácticamente inabordable de pagar con las remuneraciones percibidas por los deudores. Sobre todo, en un escenario en que en Chile el 50% de las personas ocupadas registró en 2021 un ingreso promedio de hasta $457.690 mensuales (INE).
Su anunciada conducción de Gran Hermano Chile simboliza la capacidad de la televisión para reciclar figuras exitosas y narrativas singulares. Confirma también que su identidad mediática se reconstruye en clave de resiliencia, aprendizaje y reinvención. Evidencia el poder de la pantalla como escenario de nuevos desafíos para quienes, como él, logran sostener su vigencia con talento. Acá, los atributos y desafíos de un rostro convertido en marca.
En Fiebre de Canto, la soprano abandona la solemnidad del templo lírico para instalarse en la arena televisiva. Su voz consagrada legitima el espectáculo, pero también lo incomoda: recuerda que el canto es disciplina y oficio, no solo luces. artificios y chamuchina para la conquista de rating.
El 7 de septiembre recayó. El 21 pidió disculpas. Después volvió al trabajo. En Chile eso se llama valentía. En clínica de adicciones se llama otra cosa.