Llegan a Chile los audífonos que sacaron el mejor puntaje en los Guinness World Records
Permiten realizar una llamada incluso en una fiesta con más de 100 dB de ruido y que la persona al otro lado escuche cada palabra.
En el marco del Conversatorio "Pacto Digital por Chile: Legislación dinámica, inversión sostenible", organizado por Fundación País Digital y Alianza In en el Summit País Digital, la directora ejecutiva de Alianza In Chile, Marcela Sabat, lanzó una dura advertencia sobre la forma en que el país está legislando la tecnología y la innovación.
"Hoy la legislación chilena avanza a un ritmo incompatible con la velocidad de la innovación tecnológica. Las leyes se tramitan durante años, los reglamentos tardan en dictarse, y cuando entran en vigencia, muchas veces regulan realidades que ya cambiaron. Ese retraso está condenando a Chile a quedarse atrás", criticó Sabat.
Un Congreso que no acompaña la innovación
La representante gremial emplazó directamente al poder político: "El Congreso no puede seguir legislando con lógica del siglo XX para fenómenos del siglo XXI. Si no nos hacemos cargo de esta desconexión, vamos a perder inversión, empleos y oportunidades para millones de personas".
Sabat remarcó que las plataformas digitales son hoy un actor central en la economía chilena:
"Detrás de cada viaje o entrega hay un trabajador que necesita certezas, no vacíos legales. La economía digital no reemplaza al empleo tradicional: lo complementa y lo flexibiliza. Y si el Estado no actualiza las reglas, será la ciudadanía la que pague los costos", enfatizó.
Un nuevo pacto regulatorio urgente
La directora de Alianza In propuso construir un nuevo pacto regulatorio basado en tres ejes:
"Chile tiene la oportunidad de transformarse en un hub digital regional, pero eso no ocurrirá mientras sigamos atrapados en una tramitación lenta, pesada y desconectada de la realidad. Necesitamos reglas modernas, con mirada de futuro, o simplemente quedaremos fuera de la competencia", concluyó Sabat.
Permiten realizar una llamada incluso en una fiesta con más de 100 dB de ruido y que la persona al otro lado escuche cada palabra.
La transición no implica la desaparición de productos ni cambios inmediatos para los usuarios y busca construir una experiencia más simple y conectada.
Desde la parrilla y la música se convierten en aliados para disfrutar una de las celebraciones más esperadas del año.