Hace diez años, en julio de 2016, dos amigos de toda la vida se sentaron en un conocido bar del barrio Forestal, frente al cerro Santa Lucía, con una idea que buscaba alejarse de los formatos tradicionales de la industria vitivinícola. Ignacio Conca, enólogo, y Jorge Forni, arquitecto, decidieron transformar una amistad que comenzó en cuarto básico y una pasión compartida por la buena mesa y el buen beber en un proyecto propio: crear vinos modernos, con personalidad y capaces de conectar el campo con la ciudad.
La propuesta partía de una premisa clara: hacer algo diferente. En un mercado con una amplia oferta, ambos entendieron que había espacio para una nueva manera de acercarse al vino, más urbana, contemporánea y vinculada con las experiencias de quienes viven, trabajan o visitan sectores como el Parque Forestal y Lastarria.
"Queríamos hacer un producto único, que representara la esencia del barrio, con un estilo propio y exclusivo, que fuera versátil y que pudiera disfrutarse tanto como aperitivo como para maridaje", declara Ignacio Conca.
Así nació Forestal Wines, con una apuesta por vinos de espíritu ligero, suave y equilibrado, pensados para un consumidor moderno. La idea era alejarse de la complejidad innecesaria y privilegiar vinos fáciles de beber, con un perfil internacional, baja graduación alcohólica y un final agradable que invitara a compartir y disfrutar otra copa.
La materia prima comenzó a seleccionarse en distintos puntos de la zona central de Chile, trabajando con pequeños productores y buscando las mejores uvas provenientes de las faldas de la Cordillera de la Costa y las laderas frescas de la precordillera de Los Andes. La compañía desarrolló así un modelo que sus fundadores definen de una manera particular: "Para nosotros la clave es que somos viticultores. No somos una viña".
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Esta independencia también les permitió construir una propuesta más flexible, manteniendo el foco en la calidad y en un público específico, en lugar de apostar por la producción masiva.
Pero la modernidad de Forestal Wines nunca estuvo solamente en el vino. También se expresó en la manera de contar la historia detrás de cada botella. Sus etiquetas, como El Cineasta, El Pintor, La Escritora y La Fotógrafa, nacieron como un homenaje a las personas que forman parte de la identidad cultural del barrio: artistas, fotógrafos, escritores, realizadores audiovisuales, estudiantes y todos quienes encuentran en este sector de Santiago un espacio para crear.
"Nos interesaba ser capaces de transmitir lo esencial del barrio", explican. La intención era que una copa pudiera evocar una emoción, un recuerdo o un lugar: una visita al Museo de Bellas Artes, una caminata por el Parque Forestal, una comida en un restaurante de Lastarria o simplemente una tarde recorriendo las calles del sector.
Durante estos diez años, esa idea no se ha quedado estática. Por el contrario, ha evolucionado hacia una relación cada vez más estrecha entre vino, ciudad y cultura. Forestal Wines ha participado y patrocinado exposiciones de pintura, fotografía y grabado, además de iniciativas vinculadas a la música y el cine, apoyando tanto a artistas emergentes como consolidados.
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"Nos gusta decir que hacemos un vino honesto, que muestra lo que realmente somos", señalan sus socios. Esa búsqueda de coherencia entre producto, relato e identidad se convirtió en uno de los principales sellos de la marca y en lo que ellos denominan "Vocación Urbana". Comenta Jorge Forni.
La apuesta cobra especial relevancia en un momento en que la industria del vino enfrenta una disminución del consumo tanto en Chile como en otros mercados internacionales. Frente a este escenario, Forestal Wines ha optado por mantener su carácter independiente y concentrarse en un consumidor específico, con una propuesta moderna y un público acotado pero fiel.
Desde la mirada de sus fundadores, uno de los desafíos de la industria es precisamente encontrar nuevas maneras de conectar con las personas. Para ello, plantean la necesidad de diversificar la oferta, identificar nuevos segmentos y tendencias, promover el consumo responsable y recuperar el vínculo del vino con distintos momentos de la vida cotidiana, no solamente con las grandes celebraciones.
"Diseñamos nuestros vinos para un consumidor específico, por lo tanto, no somos de venta masiva. Tenemos un público acotado, pero extremadamente fiel que ha ido en aumento a pesar de las dificultades que presenta el mercado actual", explican.
El mismo espíritu
A una década de aquella primera conversación, Forestal Wines busca mantener justamente ese espíritu inicial: experimentar, crear y no quedar atados a fórmulas preestablecidas. La marca prepara nuevos vinos y una edición especial para conmemorar sus diez años, mientras continúa ampliando su presencia en restaurantes, bares, ferias especializadas y espacios vinculados al arte.
También han comenzado a desarrollar alianzas con restaurantes y galerías de arte, con la intención de seguir construyendo experiencias alrededor del vino.
Para Ignacio Conca y Jorge Forni, el futuro pasa por crecer sin perder aquello que los hizo diferentes desde el comienzo: una propuesta de vinos modernos, una identidad urbana y una relación cercana con quienes están detrás y delante de cada botella.
"Queremos expandirnos, pero siempre fieles a nuestro público, que es exclusivo y acotado. Se vienen nuevos vinos, por supuesto. Nuestra característica es siempre buscar lo mejor de la temporada, sin atarnos a fórmulas o estándares preestablecidos. Creemos que lo mejor está por venir".
Quienes quieran conocer más sobre la propuesta de vinos modernos de Forestal Wines, sus etiquetas y las próximas novedades de la marca, pueden visitar www.forestalwines.cl