SOD y NAD+: la combinación que está captando interés para combatir el envejecimiento
La acción complementaria de ambas moléculas en la defensa y reparación celular las ha posicionado en el centro de las tendencias de belleza y dermatología.
La acción complementaria de ambas moléculas en la defensa y reparación celular las ha posicionado en el centro de las tendencias de belleza y dermatología.
Durante años, la conversación sobre envejecimiento estuvo dominada por conceptos como colágeno, arrugas y flacidez. Sin embargo, la ciencia de la longevidad está cambiando el foco hacia un nivel mucho más profundo: la salud celular. En ese escenario, dos moléculas han comenzado a ganar protagonismo tanto en dermatología como en medicina preventiva y bienestar: la superóxido dismutasa (SOD) y la nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+).
Aunque sus nombres pueden sonar complejos, ambas cumplen funciones esenciales para el organismo y son consideradas hoy algunas de las piezas más prometedoras en la búsqueda de un envejecimiento más saludable.
La superóxido dismutasa, más conocida como SOD, es una enzima antioxidante que el cuerpo produce de forma natural. Su principal función es actuar como una primera línea de defensa frente al estrés oxidativo, un proceso asociado al daño celular provocado por factores cotidianos como la radiación solar, la contaminación, el estrés e incluso la respiración.
En la piel, esta molécula adquiere una relevancia especial. La exposición permanente a agresores ambientales genera radicales libres que pueden acelerar la degradación del colágeno y la elastina, favoreciendo la aparición de manchas, pérdida de firmeza y otros signos visibles de envejecimiento.
"La SOD forma parte de nuestro sistema de defensa antioxidante y ayuda a neutralizar parte del daño que se genera diariamente en nuestras células. Su función es protegerlas para que ese daño no se vaya acumulando con el tiempo", explica la Dra. Cristina Montero, dermatóloga estética y regenerativa y cofundadora de Clínica Hada.
Si la SOD se encarga de proteger, el NAD+ se ocupa de mantener la maquinaria celular funcionando.
La nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+) está presente en prácticamente todas las células del organismo y participa en procesos fundamentales como la producción de energía y la reparación del daño celular. Su importancia ha despertado un creciente interés científico debido a que sus niveles disminuyen progresivamente con la edad.
"El NAD+ participa en funciones tan importantes como la producción de energía y la reparación del daño celular. Lo interesante es que sabemos que sus niveles disminuyen con la edad, por lo que hoy existe mucho interés en entender si mantener niveles adecuados podría contribuir a un envejecimiento más saludable", señala la especialista.
Lo que ha despertado mayor interés entre especialistas es la manera en que ambas moléculas pueden complementarse.
Mientras la SOD ayuda a reducir el daño oxidativo antes de que este se acumule, el NAD+ aporta la energía necesaria para que las células puedan activar sus mecanismos de reparación y mantenimiento.
Según la Dra. Montero, ambas cumplen funciones distintas pero complementarias. "La SOD ayuda a proteger a la célula frente al daño oxidativo, mientras que el NAD+ participa en la producción de energía y en mecanismos de reparación celular. Una ayuda a prevenir el daño y la otra ayuda a que la célula pueda responder mejor cuando ese daño ocurre".
La dermatóloga utiliza una analogía simple para explicarlo: si una célula fuera una casa, la SOD sería el sistema de limpieza y mantenimiento que evita el deterioro, mientras que el NAD+ sería la energía necesaria para encender las luces, realizar reparaciones y mantener todo funcionando. "Si una casa está limpia pero no tiene energía, tampoco funciona bien. Y si tiene energía pero nadie se preocupa del mantenimiento, el daño termina acumulándose igual", afirma.
El creciente interés por estas moléculas ha impulsado el desarrollo de distintas formas de administración. Actualmente es posible encontrarlas en suplementos orales, formulaciones tópicas e incluso terapias intravenosas utilizadas en algunos contextos médicos específicos.
"La elección depende del objetivo terapéutico y de las características de cada paciente. A mi parecer, la suplementación oral es la forma más cómoda y eficiente de incorporarlas", comenta la especialista.
Montero enfatiza que, si bien los estudios disponibles muestran perfiles de seguridad favorables, cualquier suplementación debe ser evaluada de manera individual y supervisada por un profesional de la salud.
El interés por la SOD y el NAD+ también se extiende a ámbitos como la medicina regenerativa y la recuperación de tejidos. Diversos especialistas observan su potencial en procesos que exigen una alta capacidad de reparación celular, como la recuperación posterior a procedimientos dermatológicos, tratamientos láser o intervenciones quirúrgicas.
"Hoy entendemos que la salud de la piel no depende solamente del colágeno. También hablamos de energía celular, inflamación, capacidad de reparación y resiliencia de los tejidos. La SOD y el NAD+ forman parte de esa nueva conversación sobre cómo envejecer de manera más saludable", concluye la doctora Montero.
Si bien la evidencia científica continúa creciendo y aún se requieren más estudios sobre su uso combinado en dermatología, estas moléculas se posicionan como dos de las protagonistas de una tendencia que está redefiniendo la forma en que entendemos el envejecimiento, pasando de una mirada centrada en la apariencia a otra enfocada en la salud celular y el bienestar integral.
La acción complementaria de ambas moléculas en la defensa y reparación celular las ha posicionado en el centro de las tendencias de belleza y dermatología.
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