Un regreso triunfal a Canal 13
Este sábado 9 de agosto, Canal 13 estrenó una nueva temporada de Siempre hay un chileno, con la conducción de Marcelo Kiwi. El programa, que recorre el planeta buscando compatriotas que viven en distintos puntos de los cinco continentes, volvió a la pantalla con fuerza, cautivando a la audiencia y confirmando por qué es uno de los favoritos.
Liderazgo en rating y redes sociales
El proyecto del Área de Entretención y Cultura del 13 obtuvo un rating online promedio de 449.822 personas por minuto entre las 22:36 y las 00:31 horas. Este rendimiento lo ubicó en el primer lugar de sintonía en su horario y también lo llevó a encabezar las tendencias en la red social X, donde el hashtag #SiempreHayUnChileno fue ampliamente comentado por los usuarios.
Historias de chilenos en Camboya
Síguenos en: 
En este episodio, la nación elegida fue Camboya, un territorio de profunda espiritualidad que recibió a tres chilenos cuyas historias emocionaron y sorprendieron. La primera fue la de Matías Bravo, enamorado del Kun Khmer, un arte marcial milenario. Él no solo compartió su pasión, sino que hizo vivir un entretenido momento al animador, al vestirlo con ropa tradicional y someterlo a una exigente rutina de entrenamiento que le costó bastante completar.
Costumbres y gastronomía local
Durante el recorrido, Marcelo Kiwi también exploró tradiciones y sabores típicos de Camboya, incluyendo la degustación de insectos disecados, una experiencia muy popular entre los locales y visitantes curiosos.
Patrimonio y cine en Angkor Wat y Ta Prohm
Junto a Margarita Venegas, el conductor llegó a Angkor Wat, el templo religioso más grande del mundo, cuya construcción tomó 37 años. La travesía también incluyó una visita a Ta Prohm, escenario de la película Tomb Raider protagonizada por Angelina Jolie, sumando un toque cinematográfico a la jornada.
Memoria histórica en Phnom Penh
Finalmente, con Karin López, Marcelo visitó Phnom Penh, la capital de Camboya. Allí recorrieron un antiguo colegio que, durante el régimen de Pol Pot, funcionó como centro de detención, un sitio que guarda uno de los capítulos más dolorosos de la historia del país.