Junior Playboy fue expulsado de "Fiebre de Baile": reaccionó de manera violenta contra Raquel Argandoña
Tras un lío con Francisca García-Huidobro, el ex chico reality fue marginado de la competencia por la presidenta del jurado.
El personal trainer abandonó la casa de Marité Matus hace cerca de tres meses.
En medio del ojo del huracán por su separación de Marité Matus, las cámaras de Primer Plano ubicaron a Camilo Huerta para que contara su verdad.
El equipo del programa de espectáculos de CHV siguió al ex chico Yingo hasta el local, que aparentemente instaló su ahora ex esposa y que es uno de los motivos de discordia.
Sin embargo, en el sitio no pudieron encontrar a Camilo Huerta, quien finalmente apareció en un lugar más insospechado.
La actriz canceló su participación en el programa tras una promoción que, según ella, vulneró los límites pactados previamente con la producción.
Según el reporteo de Primer Plano, Camilo Huerta se fue de la casa de Marité Matus, donde vivía junto a los tres hijos de ella y Arturo Vidal, hace tres meses.
Pero la relación se extinguió cuando la empresaria le pidió que le devolviera el negocio que ella le había puesto a nombre del personal trainer.
"Antes estaba la buena voluntad de hacer la devolución de todo, después eso cambió. Antes de que se hiciera público tengo entendido de que él ya no quería hacer esta devolución, eso. Ella está tomando las acciones legales y que se está recuperando ella. Yo creo que su objetivo es recuperar su plata", contó Gisella Gallardo.
Finalmente, el equipo de Primer Plano dio con Camilo Huerta, quien según el reportero Miguel Acuña se está quedando en casa de sus padres.
El lente del programa logró mostrar al ex chico Yingo, pero rápidamente se metió en el domicilio y cerró la puerta en la cara y en completo silencio.
Tras un lío con Francisca García-Huidobro, el ex chico reality fue marginado de la competencia por la presidenta del jurado.
La periodista Cecilia Gutiérrez aseguró que la pareja se encuentra en Bolivia, donde se han mostrado caminando de la mano.
En 1996, cuando AC/DC hizo vibrar Santiago, Chile vivía otra realidad política, cultural y tecnológica.