Una vez más la violencia le ganó al fútbol, y la noche de este jueves 24 de septiembre no se alcanzaron a jugar los 90 minutos del partido entre Everton y la U por Copa Chile.
Todo ocurrió en la recta final del encuentro, cuando los hinchas azules comenzaron a lanzar bengalas y fuegos artificiales al campo de juego y a un sector de la tribuna donde se encontraban fanáticos viñamarinos.
Tras un largo rato de espera el partido fue suspendido, y este viernes se definió que los 7 minutos restantes del encuentro no se jugarán, dejando las acciones para el duelo de revancha para este domingo a las 17:30 horas en el Estadio Nacional.
Respecto a este duelo, la Delegación Provincial Metropolitana, anunció una serie de medidas que deberán ser adoptadas de manera inmedita.
La primera de ella indica que los 2.866 hinchas que asistieron este jueves a Sausalito a la galería donde se encontraban los hinchas de la U, no podrán comprar entradas para la revancha, además se congeló la venta automática de tickets. Es decir, solo los que ya habían adquirido sus boletos con anterioridad podrán asistir al Estadio Nacional.
Sin hinchas visitantes
Por su parte los fanáticos de de Everton no podrán llegar al recinto deportivo, y el dueño cambió de categoría, pasando de TIPO B a TIPO A.
Todo esto en medio de la molestia del alcalde de Ñuñoa, quien horas antes había afirmado que el dueño de la U debía jugarse a puertas cerradas.
"El partido de Everton vs U. de Chile en el Estadio Nacional NO se puede jugar con público. Y debe ponerse un punto final a lo que está pasando con el fútbol chileno. Hay dos actores claves: los dueños de los estadios y los de los clubes. De ellos depende que esto pare", dijo el edil.
