Ñublense y Universidad de Chile se enfrentaron durante la tarde del domingo en Chillán, en un disputado partido que terminó favoreciendo a los locales gracias a un impecable tiro libre de Diego Céspedes sobre el final.
Pero el compromiso estuvo marcado por algunas acciones polémicas, como una fuerte entrada de Jovany Campusano sobre Javier Altamirano, luego de que el lateral izquierdo despejara un balón desde el fondo.
A la hora de repasar y repetir la acción, esta se podía catalogar de "planchazo" pues el jugador de Ñublense terminó clavando la planta de su botín solo centímetros sobre el tobillo derecho del volante.
La acción no fue considerada por el VAR como digna de un llamado a revisión, por lo que las acciones se reanudaron, y Campusano se salvó de recibir tarjeta roja.
Lejos de generar conformidad, la decisión tomada por el árbitro Cristián Galaz fue duramente criticada por las huestes estudiantiles, que ya avisaron que podrían interponer una queja por su cometido.
En zona mixta, el propio Altamirano descargó su molestia: "Es un tema que como club estamos un poco entregados, todos los partidos... en lo personal, en esta patada no hubo ni revisión de VAR y uno queda con la sensación de por qué no van si la patada fue clara".
Aún molesto por la amonestación que recibió después, profundizó: "Más allá de que quiera jugar o no, después me saca una tarjeta amarilla porque según él ‘le quise pegar’ y yo jamás voy a querer pegar o lesionar. Quedamos con esa sensación de por qué no se va a ver la jugada. ¿Qué están esperando? ¿Qué uno salga lesionado?", arremetió.
El jugador reconoce que este tipo de situaciones "Nos frustra. Pero esto viene desde el año pasado y hay que hacer una autocrítica más allá de que pueda estar o no en lo correcto, cada árbitro tiene su punto de vista".
Sus dichos contrastan con Roberto Tobar, jefe de árbitros, quien defendió la jugada como "involuntaria". En la U, la indignación crece y no descartan acciones formales.
