Copa Sudamericana 2026, los equipos chilenos participantes
Universidad de Chile estuvo muy cerca de llegar a la final del certamen, solo cayendo en semifinales ante Lanús, que terminó ganando el título
Universidad de Chile estuvo muy cerca de llegar a la final del certamen, solo cayendo en semifinales ante Lanús, que terminó ganando el título
Se trata de uno de los eventos más esperados del calendario sudamericano, especialmente por los aficionados que siguen de cerca el desempeño de los clubes chilenos en los torneos internacionales.
Luego de lo ocurrido en la edición anterior, la Copa Sudamericana 2026 despierta interés en el terreno por los equipos participantes, así como por el contexto competitivo que rodea a la competencia.
En este escenario, muchos expertos han consultado análisis de periodistas y especialistas, así como proyecciones elaboradas por plataformas de casas de apuestas, que comenzaron a perfilar favoritos y posibles recorridos incluso antes del inicio oficial del torneo.
Todo este ruido previo no hace más que confirmar que el foco estará puesto en el papel que pueden jugar las selecciones de Chile.
Esta atención no surge de la nada, ya que en la edición 2025, Universidad de Chile estuvo muy cerca de llegar a la final del certamen, solo cayendo en semifinales ante Lanús, que terminó ganando el título.
Aún así, este viaje sirvió como una clara señal de que los clubes chilenos habrán recuperado su competitividad a nivel continental.
La Universidad de Chile llega a la Copa Sudamericana 2026 con el peso natural de quienes estuvieron cerca del título en la edición anterior. El desempeño de 2025 no fue una casualidad aislada. El equipo demostró madurez competitiva, capacidad para gestionar los partidos fuera de casa y una identidad clara, algo que no siempre ha estado presente en los últimos años.
La plantilla mantiene una base experimentada, mezclada con jugadores más jóvenes que han ganado minutos en contextos exigentes. La U sabe competir en torneos internacionales y eso suele marcar la diferencia en las eliminatorias a partido único, donde pesa tanto el control emocional como la calidad técnica.
Cruzarse con Palestino será todo menos sencillo. Aún así, la sensación es que los Azules vuelven a ser uno de los proyectos chilenos más sólidos para intentar pasar de la fase de grupos y, quién sabe, repetir o superar la campaña 2025.
El palestino llega a esta edición con un perfil que rara vez llama la atención, pero que suele resultar incómodo para cualquier rival. Se trata de un equipo organizado, disciplinado tácticamente y acostumbrado a competir en partidos con márgenes cortos, donde cada error puede ser decisivo.
Históricamente, el club tiene experiencias específicas en la Sudamericana, sin grandes campañas largas, pero con actuaciones competitivas ante rivales teóricamente superiores. La fortaleza del Palestino reside en la consistencia colectiva y la capacidad de controlar los ritmos, algo fundamental en partidos únicos.
Ante Universidad de Chile, el desafío será mantener ese equilibrio durante 90 intensos minutos. Si logran llevar el juego a un nivel más cerrado, Palestino tiene argumentos para sorprender y asegurar su presencia en la fase de grupos.
Audax Italiano se presenta en la Sudamericana 2026 como un equipo que alterna buenos momentos con algunas irregularidades. Aun así, su desempeño en la Liga de Primera le garantizó un lugar entre los clasificados y reforzó la idea de un proyecto competitivo, sobre todo cuando logra imponer su estilo de juego.
La plantilla apuesta por una circulación rápida, con jugadores capaces de acelerar en los pasillos y crear desequilibrios en las transiciones. En competiciones continentales, Audax ya ha demostrado que puede elevar su nivel ante rivales directos.
El enfrentamiento con Cobresal será una prueba de madurez. La capacidad de gestionar la presión fuera de casa y aprovechar los momentos clave podría definir si Audax puede dar el siguiente paso y llegar a la fase de grupos de la competición.
Cobresal llega a esta Copa Sudamericana con una de las características más singulares entre los representantes chilenos. Jugar en El Salvador sigue siendo un factor diferenciador, tanto por el contexto geográfico como por las condiciones a las que los rivales no están acostumbrados.
Aunque no es un club con mucha tradición en largas campañas internacionales, Cobresal suele ser competitivo en los partidos decisivos. El equipo privilegia la intensidad, las jugadas a balón parado bien trabajadas y un juego físico que pueda desequilibrar a los rivales menos adaptados.
Ante el Audax Italiano el factor casa puede pesar mucho, sobre todo en un partido resuelto en apenas 90 minutos. Si logran imponer su ritmo desde el principio, Cobresal podrá aprovechar esa ventaja y luchar por un lugar en la fase de grupos.
La fase nacional de la Copa Sudamericana 2026 será, para los clubes chilenos, una prueba de resistencia mental tanto como futbolística. Con sólo dos plazas disponibles, cada detalle cobra la máxima importancia. Un gol encajado, una expulsión o un error defensivo podrían suponer el fin de la campaña continental.
Después de lo hecho en 2025, especialmente por la Universidad de Chile, se tiene la sensación de que el fútbol chileno ha vuelto a ganar terreno en este tipo de competiciones. Queda por ver cuál de los cuatro clubes será capaz de manejar mejor la presión y transformar esta expectativa en resultados concretos en el campo.
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