"Ojalá mis cenizas las tiren en el estadio de la U": el insólito deseo de Marcelo Díaz a semanas de su retiro
El volante aseguró que a él le habría encantado morir en una cancha defendiendo a Universidad de Chile.
El entrenador chileno finalmente encontró club a siete meses de su salida de Ñublense.
Una de las teleseries más interesantes del último tiempo en Chile tenía que ver con el futuro de Jaime García, quien brillara hace un par de años con el ascenso y posterior campañón de Ñublense en Primera División.
Cabe recordar que el nacido en Cartagena logró llevar los "Diablos Rojos" a Primera División el año 2020. En los años consecutivos, logró muy buenas campañas que lo llevaron a obtener el subcampeonato en 2022.
De manera sorpresiva, y pese a su buen pasar en la institución, a comienzos de septiembre pasado Ñublense anunció que "Chacalito" no continuaría en la banca.
El "Tigre" explicó los motivos que terminaron de marginar al delantero colocolino de la pre-nómina de la Copa América 2024.
Con el paso de los días se revelaron las causas de la salida de Jaime García. Según Gonzalo Fouillioux, la relación con la dirigencia estaba "rota", y se registró una pelea entre dos futbolistas que terminó con los altos cargos conversando con los involucrados, sin su conocimiento.
Casi siete meses después de su salida, encontró un nuevo destino. Según Radio Cooperativa, el cartagenino se hará cargo de la banca de Santiago Wanderers.
Pese a que algunos rumores lo vinculaban con Cobreloa, su llegada al puerto se habría acordado en las últimas horas. Estará ligado al elenco caturro hasta el año 2025.
La misión de Jaime García será salvar al "Decano" del descenso a Segunda División. Actualmente, los de Valparaíso marchan en decimotercer puesto con 13 puntos, a una unidad de zonas de descenso.
El volante aseguró que a él le habría encantado morir en una cancha defendiendo a Universidad de Chile.
El DT de Santiago Morning aseguró en Tipsters que el entrenador tiene los días contados en su cargo y que a esta altura se cree más que sus propios jugadores.
La delegación beninesa acusó problemas de hospedaje, equipamiento y logística tras un viaje de 25 horas a Buenos Aires.