Crecer, aprender y jugar: el acompañamiento que transforma la infancia en Pequeño Cottolengo
En su Ciudad Inclusiva, niñas, niños y adolescentes con discapacidad intelectual severa y profunda crecen protegidos y queridos.
En su Ciudad Inclusiva, niñas, niños y adolescentes con discapacidad intelectual severa y profunda crecen protegidos y queridos.
Se escuchan sus risas, se ven sus sonrisas y se nota en sus miradas la curiosidad propia de la infancia. La niñez en Pequeño Cottolengo no es igual a la de muchos hogares, pero mantiene su esencia: acompañamiento, cariño y cuidados que estimulan su creatividad y su desarrollo. En sus 9 hectáreas ubicadas en Cerrillos, la fundación es hogar de cerca de 300 personas con discapacidad intelectual severa y profunda, de las cuales un 10% son niños, niñas y adolescentes que crecen ahí, día a día, entre juegos y nuevos descubrimientos.
Muchos de estos niños y niñas presentan, además de su discapacidad intelectual, patologías de salud secundarias que restringen su movimiento e independencia. Por eso, la fundación cuenta con instalaciones especialmente pensadas para su cuidado y seguridad, además de espacios diseñados para que, más allá de sus condiciones de salud, puedan disfrutar de su infancia: jugar, ir al colegio, asistir a talleres, explorar y aprender como cualquier niño o niña.
Potenciar capacidades, acompañar el desarrollo
Dentro de la residencia funciona la Escuela Don Orione, un establecimiento acreditado por el Ministerio de Educación que cuenta con su propio espacio físico adaptado para acceso universal, y que permite a los niños, niñas y adolescentes de Pequeño Cottolengo acceder a una educación adecuada a sus necesidades, sin salir de la fundación. Ahí, cada avance -por pequeño que parezca- se celebra: reconocer un color, sostener un lápiz o compartir un juego con un compañero son logros que marcan su día a día.
"Cada niño y niña que llega a Pequeño Cottolengo trae consigo su propia forma de expresarse, de jugar, de aprender. Nuestro rol es descubrir esas formas y darles espacio para crecer, sin que la discapacidad determine hasta dónde pueden llegar. Casi la mayoría de ellos llegan siendo muy pequeños, incluso algunos con menos de un año, y permanecen con nosotros toda la vida, por eso nuestro compromiso no es solo un momento o una etapa, sino cuidarlos con mucho amor hasta que partan de esta vida", señaló Cristián Glenz, director ejecutivo de Fundación Pequeño Cottolengo Cerrillos.
Este acompañamiento se sostiene en el modelo GESIN de atención integral, que reúne a más de 300 profesionales de distintas disciplinas -médicos, terapeutas, educadores y cuidadores- dedicados a garantizar el bienestar clínico, emocional y espiritual de cada residente. Las terapias personalizadas se combinan con un amplio abanico de actividades: obras de teatro, el equipo de Boccia, equinoterapia, canoterapia, recreación y rehabilitación en nuestra piscina temperada, huerto inclusivo, entre otras, que estimulan, enseñan y abren espacios de encuentro social.
La importancia de estar presentes
El vínculo afectivo que construyen los cuidadores y profesionales de Pequeño Cottolengo es uno de los pilares de la cultura de la fundación. A través de un cuidado personalizado, conocen la historia de cada niño, niña y adolescente, aprenden a interpretar sus formas de expresarse y comprenden sus necesidades.
Ese compromiso también se extiende a la comunidad mediante el Programa de Padrinos y Madrinas, que invita a personas interesadas a postular para establecer un vínculo significativo con uno de los niños, niñas o adolescentes que no cuenta con una red familiar activa. Acompañar en fechas importantes, compartir una comida o visitar un domingo también es una forma de hacer crecer una infancia.
Porque acompañar —ya sea desde el rol de padrino, madrina o simplemente visibilizando su historia— también permite que estos niños y niñas se integren a la sociedad y sigan creciendo, aprendiendo y jugando en las nueve hectáreas que hoy llaman hogar.
En su Ciudad Inclusiva, niñas, niños y adolescentes con discapacidad intelectual severa y profunda crecen protegidos y queridos.
La agrupación The Geek Orchestra presentará el sábado 29 de agosto Expedition 33: a symphony from Lumiere, un espectáculo que combina 50 artistas en vivo en una experiencia inmersiva donde repasarán el soundtrack del videojuego que rompió récords históricos en los premios The Game Awards.
La competencia se realizará el próximo 5 de septiembre en el Teatro La Cúpula del Parque OHiggins y definirá al representante chileno que competirá en la Final Mundial.