Crónica

Mariana Díaz, la corresponsal de Canal 13 y sus desoladores relatos de su experiencia en Ucrania

La periodista que se encuentra cubriendo el conflicto ruso ucraniano, comenta su experiencia en medio de la zona de conflicto.

Mariana Diaz, periodista internacional
Mariana Diaz, periodista internacional

Mariana Díaz, corresponsal especial de Canal 13, se encuentra desde enero cubriendo el conflicto en la región ucraniana del Dombás, en la frontera con Rusia.

La periodista internacional, destaca que lo más complicado de esta cobertura ha sido lidiar con el cansancio y la presión psicológica.

"Por una parte, todo lo que conlleva el estrés de un trabajo como este, pero, por otra parte, con el estrés que estás en guerra. Escuchar cada media hora una explosión y la alarma que no deja de sonar ha sido una presión psicológica súper fuerte que hay que tratar de mantener a raya, porque si no te puede pasar una mala jugada si te dejas llevar por el miedo", mencionó la periodista al medio de comunicación En Cancha.

La periodista vive hace casi 20 años en Italia, por motivos familiares. Estudió en Roma y adquirió una amplia experiencia dentro del periodismo, ya que ha sido parte de diversos eventos internacionales, tales como terremotos a lo largo de Europa, la cobertura del inicio de la pandemia Covid-19 y actualmente, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

En este último Mariana Díaz ha tenido bastantes inconvenientes en cómo comunicarse dentro del país "Han habido dificultades con el idioma, ya que, apenas comenzó la guerra, los intérpretes que te ayudan a comunicar con la población se fueron, tuvieron que evacuar. Tuvimos que tratar de arreglárnosla por nuestra cuenta, salir a la calle y encontrar personas que hablaran inglés porque el ruso y ucraniano no los entiendo", comenta.

Tremenda experiencia

Sin embargo, la periodista no se arrepiente de haber aceptado la cobertura del conflicto.  “Me interesaba entender lo que estaba pasando (…) Acepté también con un poco de inconsciencia, porque uno no sabe en realidad a lo que se expone”.

Asumiendo, la responsabilidad y el peligro que esto conlleva el estar en un territorio en guerra, relatando que al estar viviendo en carne propia dicha situación, entra en un tipo de trance, ya que “no te cuestionas lo que está pasando ni qué va a pasar mañana, ni si caería una bomba cerca”. Y es mejor así “porque cada vez que pensaba en eso me asusté mucho”.

Desde el pasado jueves 3 de marzo, la corresponsal pudo volver a su casa junto a su familia, tras meses de trabajo en el territorio atacado.

“Es bueno hacer rotaciones en el equipo, es una situación de conflicto y se necesita descansar después de un largo rato cubriendo”, cerró. “¿Volveré? Quién sabe”.
 

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