• 24 JUN DE 2026

Auge del consumo de café: cómo lo toman y qué buscan los consumidores chilenos

café | cedida

Un estudio de Corpa reveló que el 73% de los adultos lo consume al menos una vez por semana.

El café gana espacio en la vida cotidiana de los chilenos. Un estudio de Corpa reveló que el 73% de los adultos lo consume al menos una vez por semana, mientras que el 38% lo toma durante seis o más días. La estimación llega a unas diez tazas semanales por persona, cifra que confirma que esta bebida ya no ocupa un lugar ocasional en la despensa nacional.

El crecimiento también se refleja en el tamaño del negocio. Datos de mercado difundidos durante 2025 indican que los ingresos asociados al café en Chile superan los US$600 millones anuales y que el consumo per cápita sobrepasa los 1,3 kilos al año. A esto se suma una proyección de expansión cercana al 7% durante los próximos cinco años.

Sin embargo, el cambio no se limita a la cantidad. Aunque el café instantáneo aún lidera las preferencias, los consumidores muestran mayor interés por el origen del producto, el tipo de tueste, la intensidad, la molienda y el método de preparación. 

El café instantáneo aún domina las preferencias

El café instantáneo en polvo concentra el 66% de las preferencias en Chile, muy por encima del café en grano, que alcanza un 28%, según el análisis de Corpa. Su liderazgo se explica por una combinación de precio, rapidez, tradición y facilidad de preparación.


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La preferencia por este formato cruza los distintos grupos socioeconómicos. El 58% de los segmentos ABC1 y C2 opta por café instantáneo, porcentaje que llega al 71% en los grupos C3, D y E. En cambio, el café en grano alcanza un 37% en los sectores de mayores ingresos y un 22% en los segmentos medios y bajos.

La razón principal para tomar café tampoco se relaciona únicamente con la cafeína. El 56% declara que lo elige por su sabor, frente a un 33% que destaca su aporte de energía. Además, un 46% prefiere añadir azúcar.

Cómo saber si un café en oferta realmente conviene

El precio sigue como uno de los principales criterios de compra, pero una rebaja no siempre representa ahorro. Antes de elegir un café en oferta, conviene revisar el tamaño, la fecha de elaboración o vencimiento, el tipo de molienda y la frecuencia real de consumo.

Un paquete grande puede ofrecer un menor precio por gramo, pero pierde atractivo si permanece abierto durante meses. El café entra en contacto con el aire, la humedad, la luz y los olores del ambiente, factores que reducen su aroma y alteran su sabor. Para una persona que toma una taza ocasional, un formato más pequeño puede ser conveniente.

También importa el empaque. Una bolsa con cierre firme y válvula ayuda a proteger el producto. Después de abrirla, lo recomendable es mantenerla bien cerrada, en un lugar seco y alejado del calor. El refrigerador no suele ser la mejor alternativa, ya que la humedad y los olores pueden afectar el contenido.

Al comparar un café en oferta, también se debe verificar para qué preparación fue molido. Una molienda demasiado fina puede dificultar el paso del agua en una moka, mientras que una muy gruesa puede producir una bebida débil. La compra más económica pierde sentido cuando el producto no se adapta a la cafetera.

Una buena estrategia consiste en comparar precio por gramo, formato, intensidad y uso recomendado. Así, el consumidor puede distinguir entre una rebaja atractiva y una opción que en verdad se ajusta a su rutina. 

Qué revisar antes de elegir un molido

Las marcas reconocidas pueden facilitar la elección, en especial para quienes recién comienzan a probar distintos perfiles. Al buscar café Juan Valdéz, el consumidor suele esperar un producto estable, aroma definido y variedades con diferencias de intensidad.

Antes de comprar, conviene revisar si el envase señala notas de sabor, nivel de tueste y método recomendado. Los cafés con perfiles achocolatados o de frutos secos suelen ofrecer una taza más familiar, mientras que las alternativas con notas frutales o mayor acidez entregan una experiencia distinta.

La intensidad tampoco equivale necesariamente a una mayor cantidad de cafeína. En general, esa indicación describe la percepción del sabor, el cuerpo y el nivel de tueste. Por eso, una variedad intensa puede sentirse más tostada o amarga, pero no siempre tendrá más cafeína que una opción suave.

En el caso del café Juan Valdéz, comparar las presentaciones dentro de la misma marca ayuda a identificar qué perfil se adapta mejor al gusto de cada persona. También permite mantener una referencia estable mientras se ajustan otros elementos, como la cantidad de agua, la dosis o el tiempo de preparación.

Para una cafetera moka, el café debe tener una molienda media-fina: más fina que la utilizada en filtro, pero menos que la requerida por una máquina de espresso. Si el producto no informa el método recomendado, conviene revisar su descripción antes de elegirlo. 

Por qué las cafeteras italianas mantienen su vigencia

Las cafeteras italianas, también conocidas como moka, atraviesan generaciones por una razón sencilla: permiten preparar un café intenso sin electricidad, cápsulas ni una máquina compleja. Funcionan mediante la presión que produce el vapor de agua en la base, que empuja el líquido a través del café molido.

El resultado tiene más cuerpo que un café filtrado, aunque no alcanza la concentración ni la presión de un espresso profesional. Su principal ventaja reside en la relación entre costo, duración y calidad de la taza.

Las versiones de acero inoxidable suelen destacar por su resistencia y por su compatibilidad con distintos tipos de cocina. Sin embargo, antes de comprar se debe confirmar si el modelo funciona con encimera de inducción. No todas las cafeteras, incluso si contienen acero, son aptas para este sistema.

También conviene revisar la capacidad. Las "tazas" que indican los fabricantes son pequeñas y no equivalen a un tazón tradicional. Una moka de tres tazas, por ejemplo, suele entregar una cantidad aproximada para una porción grande o dos porciones pequeñas.

Las cafeteras italianas requieren pocos cuidados, pero algunas piezas necesitan revisión periódica. El filtro debe permanecer despejado, la goma debe cerrar correctamente y la válvula de seguridad no puede quedar obstruida. Si la cafetera pierde presión o presenta fugas, puede ser necesario cambiar el sello.

Método, molienda y precio: el equilibrio que mejora la taza

No es necesario comprar el café más caro para mejorar el resultado. Quien toma café todos los días puede aprovechar formatos de mayor tamaño, siempre que los consuma antes de que pierdan frescura. Para un consumo ocasional, un paquete pequeño y bien sellado suele proteger mejor el aroma.

El agua también cumple un papel importante. Una taza puede cambiar si se utiliza agua con demasiado cloro o con una alta concentración de minerales. El agua filtrada, siempre que sea apta para consumo, puede ofrecer un sabor más limpio.

Por último, conviene cambiar una sola variable a la vez. Si el café queda demasiado fuerte, se puede reducir la cantidad o detener antes la extracción. Si queda débil, se puede revisar la molienda o la proporción. Modificar todo impide saber qué ajuste produjo la mejora.

Alejandro Villegas

Editor general, veranista empedernido e historiador del jet set nacional.
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