Corte de Apelaciones de Talca rechaza con costas el recurso contra el nuevo Casino Dreams en el Maule
El proyecto se encuentra en etapa de recepciones finales y en noviembre entregará su documentación a la Superintendencia de Casinos de Juego.
El hombre clave de la productora Bizarro dejó de trabajar como encargado de programación del Presidente en La Moneda.
Daniel Merino, encargado de Programación y Producción de Presidencia, dio un paso al costado y se convirtió en una de las primeras bajas del gobierno de José Antonio Kast.
Según La Tercera, el también connotado director de la productora Bizarro, encargada del Festival de Viña, renunció a La Moneda este lunes.
Cabe recordar que Daniel Merino ejercía como encargado de programación del Presidente Kast, mientras también era entertainment manager de la productora Bizarro.
Acusado tiene 34 años y dio muerte a su progenitor de 65 en el sector de los Pequenes.
El rol de Daniel Merino era asesorar al Presidente Kast en la producción de eventos, tales como el cierre de campaña en el Movistar Arena o la celebración del triunfo que lo llevó a La Moneda.
La Tercera detalló que Daniel Merino tuvo fuertes diferencias con el jefe de avanzada, Benjamín Jadue, y la jefa de gabinete del Presidente, Catalina Ugarte.
El citado portal detalló que el productor de Bizarro se aburrió de las descoordinaciones entre equipos y deficiencias al planificar actividades.
Hace unos días el ahora ex asesor de Kast había dado señales de su descontento con la labor de La Moneda, cuando subióaen su cuenta de X una frase que ahora tiene sentido. "Los proyectos no fracasan por falta de ideas, sino por exceso de egos", escribió en esa oportunidad.
El proyecto se encuentra en etapa de recepciones finales y en noviembre entregará su documentación a la Superintendencia de Casinos de Juego.
El ex gobernante dijo que hace poco perdieron una elección presidencial y por harto, por lo que no conviene repostular.
Las distancias entre destinos, las diferencias en el acceso a los servicios sanitarios y las barreras idiomáticas pueden complicar la búsqueda de atención, sobre todo cuando no se trata de una emergencia, pero tampoco conviene ignorar los síntomas.