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La iniciativa se enmarca en el proyecto VAKA Rapa Nui, impulsado por el Consejo del Mar de la Isla.
Mientras las cifras oficiales a nivel nacional muestran una mejoría en los índices de pobreza, la realidad en los asentamientos precarios se consolida como una crisis persistente. La pobreza extrema en estos hogares aumentó del 31,4% al 34,9% entre 2022 y 2024.
Mientras las estadísticas oficiales del país registran una reducción en los niveles de pobreza, una realidad paralela y profundamente desigual se consolida en los campamentos de Chile. Según el análisis realizado por TECHO-Chile sobre los datos socioeconómicos levantados por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) en 2022, bajo la nueva metodología de medición, la pobreza en estos asentamientos llegaría al 66%, una cifra que triplica el 17,3% registrado a nivel nacional.
Los datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2024 permiten aproximarse a esta situación a través de los hogares en "tenencia irregular", categoría que agrupa a familias en ocupación sin título formal del terreno o la vivienda. Si bien no equivale estrictamente a la definición de campamento, constituye un indicador preciso de la precariedad habitacional en el país.
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El análisis de TECHO revela una brecha alarmante: mientras la pobreza nacional disminuyó 3,2 puntos porcentuales entre 2022 y 2024, en los hogares con tenencia irregular la reducción fue de apenas un punto. Más preocupante aún es el retroceso en pobreza extrema; mientras en el total del país esta bajó del 8,5% al 6,9%, en los hogares irregulares aumentó del 31,4% al 34,9% en el mismo periodo.
El informe identifica a los hogares en tenencia irregular como el segmento más crítico del déficit habitacional, superando incluso a quienes viven en condiciones de hacinamiento (37,2% en pobreza) o allegamiento externo (26%).
Según el último Catastro de TECHO Chile, las razones detrás de este fenómeno son principalmente socioeconómicas: la necesidad de independencia, el alto costo de los arriendos, la precariedad de los ingresos y la falta de empleo. Sin embargo, el fenómeno presenta matices complejos. Aproximadamente un tercio de los hogares en campamentos no se encuentra bajo la línea de la pobreza, lo que revela que la problemática no es únicamente de ingresos, sino de un acceso restringido a la vivienda formal, al crédito, al suelo urbano y a las oportunidades de desarrollo.
Esta heterogeneidad de los hogares tiene un correlato en la distribución territorial. Al aplicar la metodología de medición a la actualización del Catastro de Campamentos del Minvu (2022), se observa que la pobreza alcanza niveles críticos en las regiones del norte del país, así como en las regiones de O’Higgins y La Araucanía. En algunas como Arica, más del 80% de los hogares en campamentos vive en situación de pobreza, superando con creces los promedios regionales.
Esta dispersión territorial exige que las soluciones se adapten a los contextos locales, donde convergen factores como la migración, el empleo estacional y la oferta de viviendas, planteando un desafío urgente para la política pública y la integración social en Chile.
"En TECHO-Chile vemos con preocupación que las familias de campamentos se están quedando abajo de los avances en la superación de la pobreza. Esto va generando verdaderos bolsones de marginalidad en las ciudades, que expulsan a estos asentamientos a aquellos que no logran acceder a la política habitacional", indica Gonzalo Rodríguez, Director Ejecutivo de TECHO-Chile.
La iniciativa se enmarca en el proyecto VAKA Rapa Nui, impulsado por el Consejo del Mar de la Isla.
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Mientras las cifras oficiales a nivel nacional muestran una mejoría en los índices de pobreza, la realidad en los asentamientos precarios se consolida como una crisis persistente. La pobreza extrema en estos hogares aumentó del 31,4% al 34,9% entre 2022 y 2024.