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La líder opositora venezolana viajará a Santiago para participar en la ceremonia del próximo 11 de marzo
Ambos tonos se han transformado en símbolos de lucha, derechos y memoria dentro del movimiento feminista.
Cada 8 de marzo (8M), durante el Día Internacional de la Mujer, las calles de distintas ciudades del mundo se llenan de pancartas, pañuelos y vestimentas en tonos morados y verdes, y Chile no ha sido la excepción.
Ambos colores se han convertido en emblemas del movimiento feminista contemporáneo, representando distintas causas dentro de la lucha por la igualdad de género.
El color morado es considerado el símbolo histórico del feminismo. Su origen se remonta a las primeras movilizaciones de mujeres trabajadoras y a los movimientos sufragistas de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
Con el tiempo, el morado pasó a representar la dignidad, la justicia y la lucha por los derechos de las mujeres, convirtiéndose en el tono predominante en marchas y actividades conmemorativas del 8M en varios países.
Además, este color suele asociarse con la memoria de las mujeres que protagonizaron protestas laborales y sociales que impulsaron cambios en materia de derechos, como el voto femenino, mejores condiciones de trabajo y la igualdad legal.
Los desvíos comenzarán a las 08:00 y afectarán tanto al transporte público como a vehículos particulares en el centro de Santiago.
Por otro lado, el color verde se popularizó en América Latina en los últimos años, especialmente vinculado a la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, en particular el acceso al aborto legal, seguro y gratuito. El símbolo más reconocido es el pañuelo verde, utilizado en manifestaciones y campañas públicas.
El origen de este emblema está ligado a la Marea Verde, un movimiento que tomó fuerza en Argentina durante el debate legislativo sobre la legalización del aborto y que luego se expandió a otros países de la región.
Con el paso del tiempo, ambos colores han comenzado a convivir en marchas y actos del 8M. El morado recuerda la historia del feminismo y sus luchas por la igualdad, mientras el verde representa las demandas más recientes relacionadas con la autonomía sobre el propio cuerpo.
Así, cada año, miles de mujeres y organizaciones feministas utilizan estos colores como una forma de expresar identidad, reivindicar derechos y visibilizar causas pendientes en la búsqueda de mayor equidad en la sociedad.
La líder opositora venezolana viajará a Santiago para participar en la ceremonia del próximo 11 de marzo
Ambos tonos se han transformado en símbolos de lucha, derechos y memoria dentro del movimiento feminista.
Las víctimas corresponden a dos ciudadanos chilenos y uno de nacionalidad ecuatoriana.