Parte abril y toca nuevo ajuste de la Ley 40 horas: este domingo se empezará a trabajar dos horas menos
La Ley 21.561 establece la segunda rebaja de la jornada laboral y empleadores que no cumplan serán sancionados.
La visita del Papa Francisco a Chile en 2018 estuvo cruzada por un clima de desconfianza hacia la Iglesia, marcado por los escándalos de abuso sexual cometidos por miembros del clero.
La muerte del Papa Francisco a los 88 años impactó este lunes a todo el mundo católico, pero también removió viejas memorias sobre el legado del Santo Padre.
En Chile, uno de los episodios más recordados de su pontificado es también uno de los más controversiales: su visita al país en enero de 2018, marcada por una fría recepción, críticas abiertas y un clima social tensionado por los múltiples casos de abuso sexual que sacudían a la Iglesia Católica chilena.
Fue una visita histórica, pero no por las razones que suele acompañar a un pontífice. Desde su arribo, Jorge Bergoglio enfrentó un ambiente enrarecido. A diferencia de la visita de Juan Pablo II en 1987, esta vez no hubo multitudes desbordadas ni fervor popular.
Las cifras de asistencia a las misas masivas fueron menores a las esperadas y varios templos amanecieron con rayados y protestas.
El mandatario destacó la labor del pontífice por acercar la Iglesia al pueblo en tiempos donde lo espiritual parece relegado.
La principal causa de este desencanto era evidente: los casos de pederastia y encubrimiento al interior de la Iglesia, y en particular, la defensa que el Papa hizo en ese entonces del obispo Juan Barros, acusado de encubrir los abusos del influyente sacerdote Fernando Karadima.
En aquel momento, el Papa Francisco llegó a decir que las acusaciones eran "calumnias", lo que generó una oleada de críticas de víctimas, fieles y figuras públicas.
El paso del Papa por Chile se convirtió así en un símbolo del complejo tránsito entre el silencio institucional y una voluntad de cambio.
Hoy, con su fallecimiento, resurgen los análisis sobre su legado, donde conviven las señales de apertura y autocrítica con momentos como el vivido en Chile, que expusieron las grietas profundas de una Iglesia en crisis.
La Ley 21.561 establece la segunda rebaja de la jornada laboral y empleadores que no cumplan serán sancionados.
Los restos de la malograda inspectora serán cremados y llevados a Iquique.
El sondeo efectuado el 26 y 27 de marzo también reflejó una drástica caída de 12 puntos en la aprobación.