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Si esta práctica ya es un hábito y lleva varias semanas o meses, es muy probable que le cueste más extinguirlo. Sin embargo, no ceder y saber poner reglas es fundamental en la crianza de nuestros hijos/as.
En primer lugar, si un bebé o un niño/a necesita mirar un aparto tecnológico para comer, no es su responsabilidad, sino de los adultos que lo han criado de esa forma. Entonces, es necesario hacerse cargo de que este hábito poco saludable, no es una necesidad del niño, niña o bebé, sino que fue creado por alguno o todos los adultos que lo cuidan.
Teniendo presente lo anterior, lo que NO debemos hacer es culpar o castigar a nuestro/a hijo/a o niño/a cargo por una conducta que ha sido creada y mantenida por nosotros mismos. Tampoco sacamos nada con “buscar al culpable” de la familia que generó esto y recriminarlo, sino que debemos hacer algo al respecto.
Dependiendo del tiempo que lleve instalado este hábito, va a resultar más o menos difícil el extinguirlo. De esta forma, es preciso identificar cuánto tiempo lleva el niño o niña comiendo así y, además, saber que un día en la vida de un niño o niña, en términos de tiempo de su vida, representa absolutamente más que un día en la vida de nosotros/as, los adultos.
De esta forma, es prioritario percatarse si uno mismo/a está cayendo en este pésimo uso de la pantalla o algún adulto que cuida del niño/a lo antes posible.
Si es una conducta reciente (hablemos de días o una semana, también dependiendo de la edad del niño o niña), debemos retirar el aparato de TV, la tan frecuente tablet o celular en los momentos de comida y hacerlo nosotros los adultos o hermanos mayores también.
Muchas veces confundimos miedo, ansiedad y fobia, por eso en este artículo te explicamos de qué se trata cada concepto.
Si ha pasado poco tiempo, es probable que sólo manifieste cierta inquietud o ansiedad y que, con calma, podamos comentarle, aunque sea pequeño, que hay tiempos para todo: “Para comer, jugar, leer, ver pantallas (a menos que tenga menos de 2 años, que ya hemos dicho, por favor, no a las pantallas), dormir, etc.”
Si ya es un hábito y lleva varias semanas o meses, es muy probable que le cueste más extinguirlo. Mi sugerencia es idéntica a la explicitada en el párrafo anterior, sólo que esta vez le resultará mucho más complejo. Es probable que haga una “pataleta”, “llore sin parar”, “le pida, si ya habla, que necesita ver la pantalla”, etc.
No le quiero mentir, serán días complejos, pero por favor, NO DEBE CEDER (o sea, pasar la tablet o el celular) o tendrá que volver al punto 0, además que le estará mostrando que él o ella tiene el poder y que, por tanto, “manda” ... si usted, adulto que cuida, no es capaz de poner reglas a los 3 o 4 años, ¿quién se las pondrá a los 15 o 16? Poner reglas es necesario para convivir con otro/as. Poner reglas no es castigar, es aceptar límites, es educar, en definitiva, es amar.
Desde esta lectura, no cuidar sería pasar por alto este hábito, o sea, no hacer NADA. No olvide que todas las investigaciones dan cuenta de los riesgos múltiples de acostumbrarse a comer mirando una pantalla, a saber: no tener conciencia de lo que se ingiere, sobrepeso u obesidad infantil, retraso en el lenguaje, problemas en el control de impulsos, falta de empatía y socialización, baja autoestima, etc. (Erades y Sabuco, 2020, Yalcin, et al., 2021, Hernández, 2021, Eyimaya e Irmak, 2021, entre otros).
Así, es mejor regular este hábito/problema en la temprana infancia que negar su existencia y generar nuevos y más graves dificultades... ¡por una infancia más saludable!
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