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Crónica

21 de septiembre de 2022

Mujer Minera 2022 en Magallanes: “La inclusión femenina en la minería va lento, pero seguro”

Angie Cruz asegura que, pese a un inicio difícil, hoy se siente respetada en su labor como ingeniera en Prevención de Riesgo en ENAP

Por
Angie Cruz ENAP
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Angie Cruz sabe lo que es la minería desde la cuna. Conoce de sus dificultades, de sus riesgos. Su padre Joaquín fue operador de maquinaria pesada en la División Andina de Codelco y ella nació en un campamento minero, en Saladillo. De ahí que sienta el Premio Mujer Minera 2022 de Magallanes como un reconocimiento a su vida.

Ingeniera en Prevención de Riesgo, hace una década trabaja en ENAP como inspectora en las oficinas de la empresa estatal en Cerro Sombrero, labor que la lleva a recorrer los parajes más lejanos de la Patagonia para cumplir con sus funciones.

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“Mi día a día comienza con la reunión preoperativa a las 7.30 horas, donde se define lo que hará cada uno. Por lo general, existe un ART (Análisis de Riesgo del Trabajo) que describe la actividad del día, lo que ayuda para tener más claro el trabajo, cuáles serán los riesgos específicos de la faena y qué medidas correctivas aplicaremos para disminuir el riesgo de lesiones de esa actividad.

Es un trabajo solitario, a veces, además de complicado, porque los viajes se realizan sin compañía y sin importar la condición climática del momento. Al área asignada uno tiene que llegar sí o sí”, comenta sobre su jornada.

El trabajo tiene sus complejidades anexas, en especial por el sistema de turnos que la obliga a pasar varios días alejada de la familia. “Siempre será complejo por diversos motivos, por alguna enfermedad, por cumpleaños, fiestas de Navidad o Año Nuevo. Lo que intento es darle el 100% a mi familia en mis días de descanso y, principalmente, a mi hija Isidora, de 12 años. Salimos a comprar juntas, la voy a buscar al colegio, la llevo a mis actividades con mis amigas. Y si tengo cursos, solicito permiso y la llevo de oyente. Muy rara vez ando sin mi hija en mis días de descanso”, asegura.

Tampoco resultó sencillo en el principio desenvolverse en un ambiente donde predominan los hombres, aunque fue capaz de cambiar las percepción y ganarse su lugar.

“El comienzo fue difícil, por la cultura que mantenía la empresa en esos años. Incluso, para algunos las mujeres éramos yetas. Para ser parte del grupo, lo primero que hice fue identificar al líder y me hice su partner para que fuera enseñándome y así ganarme la confianza del resto. Hoy trabajo muy cómoda, me siento reconocida y respetada por mis pares”, relata Cruz.

Hoy, incluso, motiva a más mujeres para que se sumen a la industria minera, pese a que tiene claro que es necesario hacer más para fomentar su incorporación.

Dice que “la incursión femenina va lento, pero seguro” y advierte que deberían llevarse a cabo campañas para motivar a más mujeres a ingresar en este mundo tan propio de los hombres.

“Falta ir a las universidades para ofrecer prácticas profesionales para que vean cómo es trabajar en terreno, falta ir a los liceos para mostrar el trabajo que hacemos hoy unas pocas y decirles que si yo puedo, ellas también”, sentencia.

Para Angie Cruz, el premio Mujer Minera 2022 es una inyección de motivación y también tiene un homenaje especial.

“Una no espera ser reconocida, porque una trabaja sin esperar nada a cambio. Pero, la verdad, es que un cariñito no le hace mal a nadie. Es bueno que se te reconozca de vez en cuando. La premiación fue muy emotiva, se me cayeron algunas lágrimas. Tenía muchos sentimientos involucrados. Mi papá, que también fue minero por 35 años, murió hace un año y me hubiera encantado que estuviera vivo para verlo, por eso este premio se lo dedico”, remata conmovida.

 

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