El actual temporal de lluvia y viento ha provocado diversos estragos en el país, incluyendo voladuras de techumbres e inundaciones costeras. En medio de la emergencia, un fenómeno conocido como meteotsunami comenzó a tomar relevancia tras impactar a la Región del Biobío.
Esta perturbación marina ya afectó a diversas localidades del sur y podría repetirse en sectores que aún esperan intensas precipitaciones.
El evento recibe diferentes denominaciones en el mundo, siendo conocido como rissaga en España o abiki en el territorio de Japón.
Origen atmosférico de la marejada y factores de riesgo en el litoral
A diferencia de un tsunami tradicional generado por sismos, el meteotsunami se produce por cambios bruscos en la presión atmosférica. Estas variaciones asociadas a temporales generan una alteración sobre la superficie del océano que eleva el nivel del mar de forma abrupta.
La elevación del agua puede extenderse por un periodo de minutos hasta 2 horas, generando olas que superan los 5 metros de altura.
Si el evento coincide con marea alta, vientos fuertes y marea de sicigia, los daños en puertos y embarcaciones se intensifican. La académica María José Herrera Ossandón, de la Universidad de Concepción, indicó que el fenómeno se presentó en Lirquén y Penco.
Las condiciones meteorológicas registradas durante el sistema frontal propiciaron el aumento repentino del patrullaje de las olas en la costa.
Antecedentes históricos del fenómeno y dificultad en la predicción temprana
Existen registros previos de este evento tanto en Chile como en el extranjero, incluyendo un episodio en Valparaíso en el año 2015. En Argentina, un meteotsunami reciente dejó un saldo de 1 persona fallecida y 35 heridos tras el impacto de una ola gigante.
La extensa costa del país y el avance del frente hacia el norte aumentan la probabilidad de nuevos episodios en el litoral.
Sin embargo, la meteoróloga Michelle Adam recalcó que estos eventos resultan extremadamente difíciles de anticipar con tiempo. Los sistemas de monitoreo actual solo permiten detectar la formación de la marejada con pocos minutos de anticipación antes del impacto.
Las autoridades mantienen la vigilancia en las zonas costeras para advertir a la población sobre posibles variaciones en el mar.









