En una reciente entrevista en The Tonight Show con el presentador Jimmy Fallon, Taylor Swift aclaró que no recibió una oferta formal para encabezar el show del Superbowl, y que las conversaciones que existen con Roc Nation —la compañía liderada por Jay‑Z encargada de organizar el espectáculo— han sido informales y sin compromiso concreto.
Más allá de los aspectos contractuales, la artista ofreció una explicación más personal sobre su decisión. Swift compartió que, durante la temporada de fútbol americano, su atención está centrada en apoyar a su prometido, Travis Kelce, ala cerrada de los Kansas City Chiefs.
"Verlo jugar es como ajedrez violento, como gladiadores sin espadas... es peligroso", explicó entre risas, destacando que sería difícil para ella concentrarse en un espectáculo coreográfico mientras su pareja compite semana a semana.
La cantante enfatizó que su postura no se debe a una negativa hacia la idea en sí. Según Swift, Kelce "le encantaría" que participara en el show, pero ella prefiere centrarse en disfrutar y apoyar su desempeño en el campo, lo que para ella es una prioridad emocional durante esta etapa.
Swift también desmintió otra versión circulada en redes: la de que habría rechazado la actuación porque no tendría control sobre los derechos de las grabaciones del medio tiempo.
Según la intérprete, esa afirmación no es correcta, y señaló que las decisiones alrededor de ese tema han sido mal interpretadas o exageradas.
Este desenlace pone fin a uno de los rumores más persistentes en el cruce entre música y deportes, y mientras que Bad Bunny ha sido confirmado como el principal artista del espectáculo del medio tiempo en el Super Bowl LX —programado para este 8 de febrero de 2026—, la ausencia de Swift subraya cómo sus prioridades personales y profesionales están guiando sus decisiones públicas en este momento.

