La teoría conocida como Pizzagate surgió en 2016, en el contexto de la elección presidencial de Estados Unidos, luego de que referencias a "pizza" en correos electrónicos hackeados de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton, fueran sacadas de contexto y reinterpretadas en foros digitales.
Según BBC, la narrativa afirmaba falsamente que élites demócratas operaban una red de tráfico infantil desde la pizzería Comet Ping Pong, en Washington, D.C. Desde sus inicios, la acusación careció de sustento, pero logró amplia difusión en redes sociales.
El caso Epstein reabre la teoría en 2026
Ahora, el caso Epstein volvió a situar a Pizzagate en el centro del debate público, tras la publicación de miles de páginas de documentos judiciales vinculados al financista.
Como informó Herzindagi, investigadores y usuarios en redes sociales revisaron los archivos y destacaron que la palabra "pizza" aparece más de 900 veces, lo que reactivó antiguas interpretaciones asociadas a la teoría conspirativa surgida en 2016.
Citaciones en el Congreso y presión política
Además de reactivar el debate sobre Pizzagate, la aparición de los documentos judiciales de Jeffrey Epstein ha llevado a que figuras políticas de alto perfil sean llamadas a declarar en el Congreso de Estados Unidos.
El expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton acordaron testificar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes como parte de la investigación sobre Epstein, tras meses de resistencia a cumplir con citaciones emitidas por el comité republicano.
La decisión de los Clinton de presentarse ante el Congreso —con declaraciones programadas para finales de febrero— surge en medio de presión sobre el manejo de posibles vínculos y de un enfrentamiento político sobre la transparencia del proceso investigativo.
Las referencias a "pizza" en los documentos
Entre los fragmentos citados se encuentran correos que mencionan un "recuento para pizza", invitaciones a "quién quiere pizza en Austin" y frases como "butt cake sounds great, but I need pizza".
Estas referencias, que en su contexto aluden a comida, fueron nuevamente interpretadas en foros digitales como posibles códigos. La reiteración del término, sumada a los testimonios previos de Virginia Giuffre sobre los hábitos alimenticios de Epstein, impulsó especulaciones en comunidades que ya vinculaban Pizzagate con redes de abuso de menores.
La viralización en redes sociales
En plataformas como X (antes Twitter) y TikTok, usuarios difundieron mensajes como: "Pizzagate is 100% real. All roads lead back to that little pizza parlour in DC and the man named James Alefantis."
Otros sostuvieron que los nuevos documentos confirmarían sospechas planteadas hace una década. Publicaciones de Elon Musk en X también amplificaron la conversación, otorgando mayor visibilidad a teorías que habían perdido fuerza en los últimos años.
Cabe recordar que, según BBC Pizzagate fue desacreditada por autoridades y periodistas de investigación, quienes concluyeron que no existía evidencia de una red de tráfico infantil operando desde la pizzería Comet Ping Pong ni de que referencias a "pizza" constituyeran lenguaje cifrado.
Sin embargo, la difusión de los documentos relacionados con Epstein generó un nuevo ciclo de interpretaciones, demostrando cómo eventos judiciales de alto perfil pueden reactivar narrativas conspirativas previamente desacreditadas.
Analistas señalan que el volumen de información —miles de páginas— y la repetición de términos específicos facilitaron la construcción de nuevas asociaciones en redes sociales.
En ese contexto, el caso Epstein no aportó pruebas que respalden Pizzagate, pero sí actuó como catalizador para su reaparición en el debate digital, evidenciando la persistencia de estructuras de sospecha que se reactivan ante cada filtración o escándalo mediático.

