Marius Borg Høiby, de 29 años, se presentó este martes ante el Tribunal de Distrito de Oslo al comenzar un proceso judicial que se extendería por unas siete semanas, en lo que especialistas consideran una situación inédita para una monarquía asociada históricamente a una imagen de estabilidad.
Enfrenta 38 imputaciones, incluyendo violación y presunto abuso reiterado hacia una expareja. De acuerdo con los documentos de la acusación citados por medios internacionales, los hechos denunciados incluyen agresiones físicas, estrangulamiento, amenazas y daños a objetos personales de la víctima.
La acusación suma además seis imputaciones por grabaciones o imágenes íntimas sin consentimiento, junto con infracciones vinculadas a drogas y conducción, de acuerdo con la documentación del caso. Si resulta culpable, Høiby arriesga una condena superior a los 10 años de cárcel, según informó la cadena pública noruega NRK.
Durante la audiencia, Høiby se declaró no culpable de cuatro cargos de violación, según reportó NRK, medio que también señaló que habló en tono bajo y que vestía un suéter café, pantalones beige y lentes. Asimismo, rechazó las acusaciones de haber grabado a mujeres sin su consentimiento y de haber ejercido maltrato en el ámbito íntimo.
Su vínculo con la familia real
Høiby es hijastro del príncipe heredero Haakon, pero no forma parte de la línea de sucesión al trono, ya que nació antes de que su madre, Mette-Marit, contrajera matrimonio con el heredero y asumiera como princesa en 2001.
A fines del año pasado, el abogado defensor Petar Sekulic afirmó, en respuesta a la acusación, que Høiby "rechaza todas las imputaciones de carácter sexual y la mayoría de las relacionadas con hechos de violencia". Añadió además que su representado "expondrá de manera detallada su versión de los hechos ante el tribunal".
Este martes, según informó NRK, Høiby reconoció responsabilidad por lesiones corporales y admitió parcialmente su culpabilidad en el cargo de lesiones graves, además de otros delitos vinculados a drogas y conducción.
Se espera que Høiby declare ante el tribunal este miércoles, mientras que CNN indicó que contactó a su abogado para obtener declaraciones adicionales.
El proceso judicial coincide con la reciente difusión, el viernes, de nuevos documentos sobre Jeffrey Epstein publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los que incluirían numerosos correos electrónicos intercambiados entre el financista y la princesa heredera Mette-Marit.
En la antesala del juicio, Høiby fue detenido la noche del domingo por acusaciones adicionales, entre ellas presuntas amenazas con arma blanca y el incumplimiento de una orden de alejamiento, según señaló el lunes el fiscal policial Andreas Kruszewski. CNN indicó que buscó la versión de la defensa respecto de estos nuevos señalamientos.
Respaldo a la monarquía
Pese al impacto de las denuncias, especialistas apuntan a que gran parte de la ciudadanía seguirá el juicio con inquietud, pero sin trasladar automáticamente la responsabilidad a la institución monárquica, que suele mantener altos niveles de apoyo bajo el reinado de Harald V, en el trono desde 1991 y actualmente el monarca de mayor edad en Europa.
"La mayoría entiende que Høiby no cumple funciones reales y que este es un asunto judicial de carácter personal, no un problema institucional", comentó a CNN Tove Taalesen, periodista especializada en realeza del medio Nettavisen, antes del inicio del juicio.
En una votación previamente programada, el Parlamento noruego respaldó de forma amplia la continuidad de la monarquía, lo que fue interpretado como una señal de apoyo a la familia real en medio de la atención mediática.
Taalesen, quien trabajó más de diez años en el palacio real, señaló además que la forma en que el príncipe heredero ha abordado la situación se percibe en Noruega como "cuidadosa y estratégica".
Al manifestar afecto por Marius, pero a la vez marcar distancia respecto del proceso judicial y del debate público, habría establecido límites claros que ayudarían a contener un mayor impacto reputacional, explicó.
En esa misma línea, la casa real informó que ni Haakon ni la princesa heredera planean asistir a las audiencias, un gesto que refuerza la intención de la familia de tomar distancia pública del caso.

