En la tarde del 28 de enero de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger estaba siendo abordado por 7 astronautas que irían a realizar una misión muy importante para la NASA.
Los tripulantes identificados eran Francis Scobee (46), Michael Smith (40), Ronald McNair (35), Ellison Onizuka (39), Judith Resnik (36), Gregory Jarvis (41) y Christa McAuliffe (37).
Entre esas víctimas, había una maestra llamada Christa McAuliffe, y hacía clases Concord High School en New Hampshire, un estado de la región de Nueva Inglaterra, al noreste de Estados Unidos.
Dicha mujer fue designada por la NASA para realizar una clase desde el espacio, la cual llevaba como título "Teacher in space".
Incidente lamentable
A las 16:38, aproximadamente, los siete astronautas abordaron el cohete para poner en órbita el satélite TDRS-B y el SPARTAN-Halley.
Sin embargo, y para sorpresa de los estudiantes de la docente Christa McAuliffe, la nave que iba a hacer la misión STS-51L se desintegró a los 73 segundos de vuelo, falleciendo así los siete tripulantes a bordo.
El vehículo espacial se hizo polvo en cuestión de segundos, a solo 14 kilómetros sobre el océano Atlántico, frente a la costa de Cabo Cañaveral, Florida, a las 16:39 de la tarde.
Investigación posterior
Las autoridades pertinentes quedaron a cargo de la investgación para esclarecer las causas, pero los resultados eran muy poco alentadores y, por ende, difíciles de encontrar.
Sin embargo, el físico teórico Richard Feynman investigó el caso junto con la Comisión Presidencial Rogers para hacer la labor más amena.
Poco tiempo después, el académico reveló publicamente que el desastre fue causado por la junta tórica primaria, al no haber estado sellada adecuadamente en un clima gélido.
