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Myriam Hernández reveló detalles de su relación de más de 30 años con su manager y esposo

La cantante contó cómo superaron la difícil etapa en Miami, habló de sus canciones más profundas, la importancia de la familia y su miedo a la muerte.

Martìn Cárcamo conversó con Myrian Hernández en "De Tú a Tú".
Martìn Cárcamo conversó con Myrian Hernández en "De Tú a Tú".

Este domingo en un nuevo capítulo de “De tú a tú”, Martín Cárcamo conversó con la reconocida cantante nacional Myriam Hernández, quien mostró por primera vez su casa en televisión. Íntimos diálogos que fueron revelando la vida de la intérprete junto a su familia y, esta vez, participó de la conversación su marido, el empresario y productor musical Jorge Saint-Jean.

La intérprete contó que nació en Ñuñoa, sus padres se casaron muy jóvenes y ella fue la primera hija, nieta, sobrina, por lo que fue una niña muy regalona. 

Reveló que era una típica familia de clase media, donde nunca faltó nada, pero tampoco sobraban cosas; no tenían auto, ella no conoció Disney y estudió en colegio fiscal.

Sus padres, aún viven y ya tienen 58 años de casados, siempre fueron muy exigentes y contenedores; además contó que iba a estudiar Biología Marina, lo que le alcanzaba con su puntaje, pues su mamá no quería que se dedicara al canto.

Abrió su corazón

La primera vez que cantó fue en un festival, al que su tío la inscribió sin que sus padres supieran, cantó “Amor, amor” de Lolita Flores, canción con la que ganó aquel lejano festival, contaba con 11 años de edad, “más encima, gané y todos me ven cantar, todos llorando y era la más chica, todos tenían 16 o 17 años”.

A medida que la conversación fue avanzando, se tornó más íntima, desclasificó que tuvo un “pololo” con el que estuvo algunos años y por el cual no aceptó el papel que le ofrecieron en la teleserie de Canal 13 “Los títeres”, pues era muy celoso.

“Ese pololeo lo terminé yo, por obligación… porque tuve un pololeo de porquería, de cuatro años, muy violento, donde sufrí violencia psicológica, gracias a Dios me salvé de que no fuera física, pero violencia psicológica horrible, gritos y malas palabras”, confesó.

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