El chileno Clemente Huerta, acaba de dar el golpe más grande de su corta carrera y está a un paso de la IndyCar, y con solo 17 años y mientras se encuentra cursando cuarto medio, el juvenil la hizo de oro en Estados Unidos.
Durante dos días se subió a un misil del equipo del británico Jay Howard, una leyenda de la IndyCar, en el circuito Putnam Park Road Course de Greencastle, Indiana, y marcó tiempos de punta que dejaron a todos marcando ocupado.
Fue tanto el nivel que mostró, que el mismo Jay Howard quedó loco y lo invitó al tiro a correr la última fecha del Campeonato USF PRO 2000, el tercer escalón directo a la IndyCar Series. La gran final es del 24 al 26 de septiembre en el mítico Road America de Wisconsin.
El joven deportista venía embalado, ya que el fin de semana pasado corrió la quinta fecha de la Fórmula 4 USA en Ontario, Canadá, y se fue directo a Indiana a este test privado que le cambió la vida.
"Me sentí súper bien, muy confiado con el auto. La diferencia de potencia y carga aerodinámica comparada con el F4 es increíble. El efecto suelo que tiene es notorio, mientras más rápido vas, más se pega al piso", confesó el piloto, que aún combina casco y cuadernos.
Un monoplaza con motor Elite Mazda 2.0 atmosférico de 8.350 RPM, puro poder gringo, sellado y con acelerador electrónico. Un avión a ras de piso.
Falta el financiamiento
"El próximo año queremos avanzar de categoría. Una posibilidad cierta es la USF PRO 2000 o la Fórmula Regional, que es el escalón siguiente a la F4 donde corro. Todo dependerá si logramos conseguir el presupuesto necesario", precisó Clemente, quien este año termina el colegio y debe rendir la PAES.
Si consigue financiamiento, se va de lleno a vivir el sueño americano de las pistas.
