Una polémica de aquellas afecta al Mundial que se está disputando hoy por hoy en México, Canadá y Estados Unidos, por una polémica determinación de la FIFA que beneficia precisamente a esta última selección.
Y es que el comité disciplinario del ente rector decidió "suspender" la tarjeta roja que recibió Folarin Balogun, una de las grandes figuras del conjunto norteamericano, en el partido contra Bosnia y Herzegovina.
Recordemos que el goleador fue expulsado por una entrada imprudente -y en plancha- contra el tobillo derecho de Tarik Muharemovic. Tras revisión del VAR, el árbitro Raphael Claus le mostró cartón colorado.
Sorpresa causó que finalmente el organismo le perdonara el partido de suspensión que debía cumplir en octavos de final, por lo que Balogun podrá disputar el partido contra Bélgica.
El origen de esta controvertida decisión tendría su origen en Washington DC, y particularmente la Casa Blanca, pues el presidente Donald Trump confirmó este lunes que tuvo algo de injerencia en esta sentencia.
"Me estás preguntando sobre todo el asunto del fútbol. Sí, lo hice. Hablé con Gianni", confirmó el mandamás de Estados Unidos, reconociendo un contacto con Infantino, presidente de la FIFA.
En esa misma línea, el mandatario afirmó que no compartió la sanción al delantero, y que incluso "no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción", en dichos consignados por Bio Bio Chile.
Pero los dardos de Donald Trump apuntaron también al árbitro brasileño Claus: "Es un poco sospechoso —si revisas su pasado—. No quiero decir eso porque no me gusta crear controversia, pero muy sospechoso"
"Así que, sí, pedí una revisión por parte de la FIFA. Hablé con un hombre que es muy respetado, y por cierto, cuyo nivel de respeto ha aumentado diez veces", sentenció.
