La Copa Libertadores arrancó la noche del martes con el duelo entre Universidad Católica y Boca Juniors, donde la UC cayó por 2-1 en un partido marcado por la tensión y las polémicas decisiones arbitrales.
Los goles del encuentro fueron obra de Leandro Paredes y Adam Bareiro para el cuadro argentino, mientras que Juan Ignacio Díaz descontó para la UC. Sin embargo, más allá del marcador, el protagonismo se lo llevó el arbitraje, cuestionado por su criterio durante gran parte del encuentro.
Una de las jugadas más polémicas ocurrió apenas a los 10 minutos de partido, encendiendo rápidamente los ánimos en la cancha. En la acción, Justo Giani recibió un fuerte planchazo por parte de Marcelo Weigandt, quien fue con el pie en alto al disputar el balón, impactando directamente en la canilla del jugador cruzado.
Pese a la dureza de la infracción, el árbitro Gustavo Tejera no sancionó falta ni mostró tarjeta al defensor de Boca Juniors asegurando que había tocado el balón. La jugada terminó en una amonestación para Fernando Zampedri, quien reclamó la acción y terminó enfrascado en discusiones con jugadores del cuadro Xeneize.
La decisión generó una ola de críticas en redes sociales por parte de los hinchas de Universidad Católica, quienes acusaron un arbitraje deficiente y exigían la expulsión inmediata del lateral argentino.
A las críticas se sumó Claudio Bravo, histórico arquero de la selección chilena, quien en ESPN Chile fue categórico al analizar la jugada: "Lo que veo es una acción con exceso de fuerza absoluta, es tarjeta roja sin lugar a duda. Por fortuna levantó el pie; si te pilla con el pie apoyado, el daño puede ser mucho mayor", señaló el bicampeón de América.
¿Qué dice el reglamento?
Según la International Football Association Board (IFAB), organismo encargado de establecer las reglas del fútbol, se debe expulsar a un jugador que cometa una acción que "ponga en peligro la integridad física de un adversario o se realice con fuerza excesiva", tal como lo establece la Regla 12 sobre faltas y conducta incorrecta.
Además, el reglamento especifica que cualquier entrada —ya sea de frente, de costado o por detrás— que utilice una o ambas piernas con fuerza excesiva o comprometa la seguridad del rival debe ser sancionada como juego brusco grave, lo que implica tarjeta roja directa.
Finalizado el encuentro, el técnico de Universidad Católica, Daniel Garnero, evitó profundizar en la polémica, aunque dejó entrever su molestia: "Se equivocan en todos lados, pero no me hagas hablar porque después me cobran multa. Ustedes vieron lo que pasó, saquen sus propias conclusiones", expresó.
Ahora, el cuadro cruzado deberá dar vuelta la página y enfocarse en sus próximos desafíos: enfrentar a Audax Italiano por la Liga de Primera y visitar a Cruzeiro en Copa Libertadores.
