La Primera B jugó su segunda jornada donde en el ultimo encuentro de la fecha entre San Luis de Quillota y Curicó Unido se vio empeñado por una gran polémica que se ha llevado a las oficinas de la Asociación Nacional de Futbol Profesional.
En el partido jugado en el Estadio Bicentenario Lucio Fariña en Quillota, donde San Luis ganaba por la mínima a los curicanos. Los quillotanos acusan que un jugador de Curicó inició una jugada de ataque con un impacto en su mano y esta no fue sancionada, gracias a esa acción el equipo empató el partido.
Con esta polémica, los canarios no quisieron dejarlo así y mandaron una carta con firmeza a la ANFP.
En este documento, San Luis reconoce la mano del rival diciendo: "Se validó una anotación precedida de una evidente infracción (mano en la génesis de la jugada), situación que ha generado legítimas dudas respecto de la correcta aplicación del reglamento".
Junto con esto, más allá del resultado, el equipo canario destacó la preocupación de estos escenarios, ya que son recurrentes, le hacen daño a la credibilidad de la competencia, el trabajo de los clubes, la confianza de los hinchas y la inversión que realiza cada club para fortalecer el fútbol nacional. Con eso sigue con un hecho que también sucedió en la Primera B entre Deportes Recoleta y Unión Española.
Dentro de ese análisis, San Luis destaca que el problema es la tecnología en la competencia. El club saca a flote un anuncio hecho en 2025 de un eventual VAR "light" para la Primera B, exigiendo la realización de este y reconociendo los costos de inversión de la implementación tecnológica.
El documento cierra con un resumen de la postura del club frente a esta situación y marca que "el uso de tecnologías de apoyo arbitral ya no constituye un elemento accesorio, sino un estándar mínimo de transparencia y equidad competitiva en el fútbol moderno".
