Tienen el don de resumir en tres minutos tus miserias o de armar una declaración de principios que se canta o se grita, entre medio de bombos que aceleran el corazón. De estos himnos, estará lleno el concierto de mañana.
03 de agosto 2012 por Gabriela García
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Si tu apellido no es González ni Farkas
Querían tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamorara de su voz. Cuando la banda argentina Los Auténticos Decadentes debutó sobre un escenario, el 11 de septiembre de 1986, sólo quería divertirse. Fue en una peña del Colegio San Martín donde lo empezaron a pasar bien. Ese día, una patota de amigos, todos de 18 años y con truncadas experiencias amorosas, se juntó en el patio con la ilusión de que la música les devolviera el autoestima. Algo les decía que en ese juego les iría mejor que con las mujeres: Nito y Cucho ya tocaban en festivales punk con la banda Limusina Negra; Diego también experimentaba en la agrupación Puñalada Correntina; Jorge era parte de Todos tus Muertos. Y Edu, que cantaba en la hinchada de Boca Juniors, también tenía otro par de pulmones que entregar. “Presentemos algo anarco tropical: ska, rockabilly y bolero”, se propusieron quienes convirtieron en comedia y rock las frustraciones más universales.
Hoy, 25 años después de esa experiencia, su repertorio no sólo es parte de la banda sonora de casamientos y despedidas de soltero, sino que también de los cantos populares de todas las barras futboleras de Latinoamérica. Se caracterizan por el descontrol en escena. Cuando Los Auténticos Decadentes aparezcan mañana en el Teatro Caupolicán, para celebrar su cuarto de siglo, tal como comenzaron a hacerlo en Palacio de los Deportes de México en noviembre de 2011, la fiesta será interminable.
No salen en la carátula del último álbum por considerar que el Photoshop no se la puede con sus kilitos de más, pero siguen siendo los más alegres. “Los shows de los Decadentes son divertidos, mirás a la gente del público y se está riendo de sólo vernos. Me parece que somos medio payasos”, han afirmado los músicos que dicen cantar con el lenguaje que les enseñó la calle. “Haremos un show cronológico, con las canciones más queridas por la gente y las más especiales y significativas en nuestra historia”, prometieron para el recital. Estas no deberían faltar.
Las entradas para el concierto están disponibles en el sistema Feriaticket, desde $18 mil. Para el festejo de sus 25 años, se esperan invitados “sorpresa”.
Vení Raquel
Una mujer entrada en kilos, pero que consigue que toda la esquina del barrio se de vuelta a mirarla “de atrás”. Es una de las primeras canciones que grabaron y forma parte de su primer álbum,El milagro argentino. De caminar provocativo, la banda decide encarar a la musa en grupo porque, como dice la letra, de a uno es imbatible.
Loco (tu forma de ser)
De la misma época es este otro hit. Pero aquí la musa a la que le canta la banda argentina no es gorda, sino una hermosa bailarina borracha. La canción habla de una chica que llega al bar del brazo de un amigo, pero que al rato cae al suelo y bota las mesas, lo que avergüenza a todos, menos a uno: al que le estallan los vidrios del corazón. “Me volvió loco tu forma de ser/ a mí me volvió loco tu forma de ser/ tu egoísmo y tu soledad/ son estrellas en la noche de la mediocridad”, dice la letra que en los noventa se convirtió en uno de los lentos más esperados en las discotecas.
Entregá el marrón
Algunos dicen que el marrón es el trasero femenino, otros, que es un fajo de dinero. O más simple aun: el color del auto que Los Auténticos Decadentes usaban para trasladarse hasta el estudio en donde nació su primer álbum. Fue uno de los hits que llevó al grupo a las radios, tras salir de caóticas sesiones de grabación en las que nunca faltó el alcohol. “Esa sala era una montaña de botellas vacías. Llegábamos con asado frío, damajuanas de vino, cerveza y hasta granadina. El dueño un día se hartó y casi nos borra la cinta. Nos salvamos de milagro”, ha contado Nito.
La guitarra
Puede que sus respectivos padres hayan perdido la paciencia cuando el grupo escribió este himno a la vagancia que identifica a medio mundo: “porque yo/ no quiero trabajar/ no quiero ir a estudiar/ no me quiero casar/ quiero tocar la guitarra todo el día/ y que la gente se enamore de mi voz”, dice el pegajoso estribillo. Grabada en 1995, es el primer single de Mi vida loca, su cuarto disco de estudio y ganador de disco de platino. El tema y ese álbum les permitió saltar a México, mientras las ventas en Argentina se disparaban.
El murguero
También del disco Mi vida loca sale este tema que, desde 1996 hasta hoy, hace bailar hasta al más tieso con su famoso estribillo: “Tutá-tutá”. El Murguero les abre definitivamente las puertas de Sudamérica y se gana el apodo de “la comparsa más conocida del mundo entero”. “Se viene el albo campeón”, parafrasean a los argentinos en las graderías del Monumental, mientras los de azul corean: “La vuelta vamos a dar”. Da igual. En el repertorio de los argentinos, hasta para los perdedores sobrará siempre bombo y alcohol.
Cómo me voy a olvidar
Jorge Serrano, guitarra y uno de los vocalistas, dice que esta canción la compuso abiertamente para que su público la coreara en la cancha y no se equivocó. Sólo en Chile, las hinchadas de Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica se la pelean cada vez que su equipo sale al campo de juego.
Los piratas
Es el inolvidable video que daban en MTV y que comienza con un hombre que se despide de su mujer vestido de terno y corbata y que, a la siguiente esquina, se deshace de ese atuendo de trabajo y también del “anillo carcelero”, para vivir una noche con mujeres que bailan el caño. “Somos los piratas, nos gusta la aventura, las noches de bailanta”, dice esta canción indispensable en cualquier cotillón que se precie de tal y que está incluida en el quinto álbum del grupo, Cualquiera puede cantar, de 1997.